marquelo
Negrito villero
He llegado de tan lejos que la mirada
se ha olvidado de clavar sus pupilas
Secas las liturgias
El cerro al hombro las prolongaciones
del quechua entendiendo los nuevos
amaneceres amarillos
Vallejo escondido aún en París
Carlos Oquendo de Amat estira todos los
metros del poema debajo de la tierra.
Hinca el zapato/ la tierra en España, lee.
El ojo es lo importante:
Te lo pasas por tu cuerpo como un hielo nevado;
en blanco, la piel es nueva los pies nuevos
Y la fatiga es una escalera.
O aquí o allá siempre se ve desde arriba llegar en cruz
Las espinas saltan reclamando
el plato vacío
que con Dios, ya no están.
se ha olvidado de clavar sus pupilas
Secas las liturgias
El cerro al hombro las prolongaciones
del quechua entendiendo los nuevos
amaneceres amarillos
Vallejo escondido aún en París
Carlos Oquendo de Amat estira todos los
metros del poema debajo de la tierra.
Hinca el zapato/ la tierra en España, lee.
El ojo es lo importante:
Te lo pasas por tu cuerpo como un hielo nevado;
en blanco, la piel es nueva los pies nuevos
Y la fatiga es una escalera.
O aquí o allá siempre se ve desde arriba llegar en cruz
Las espinas saltan reclamando
el plato vacío
que con Dios, ya no están.
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