luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Furtivos ojos, tristes, en silencio,
la vergüenza que oculta tu mirada,
oprimida, vejada, maltratada,
ya cansada de luchar y sin aprecio.
Es la culpa la que carga el corazón,
los errores convertidos en tiranos,
que encadenan el sentir cual milicianos
y te niegan de tu alma el perdón.
Sucia toda, carente, abandonada,
esperando absolución que no te das,
como piedra punzante la hallarás
de la mano que acusa ensangrentada.
El silencio tortura los minutos,
desgarrados, escritos en el polvo,
uno a uno revela los secretos,
arrancados los eleva como olmo.
Piedras caen al fin, mas no lastiman
y la culpa te acusa persistente.
Ruega el alma la muerte y se anima
dando fin las desdichas del presente.
Pero escuchas en palabras el perdón
y lo miras a los ojos amarrado.
No te acusa ni señala abigarrado,
te descubre un camino al corazón.
Sin condena en los labios te sonríe,
abre puertas que el desánimo cerró,
agua viva a Magdala sobrevive,
la rescata a la vida que enterró.
Se ha mirado en sus ojos como fuera,
le ha latido de nuevo un viejo son,
ya no siente la culpa que trajera,
siente un nuevo perfume, otra canción.
la vergüenza que oculta tu mirada,
oprimida, vejada, maltratada,
ya cansada de luchar y sin aprecio.
Es la culpa la que carga el corazón,
los errores convertidos en tiranos,
que encadenan el sentir cual milicianos
y te niegan de tu alma el perdón.
Sucia toda, carente, abandonada,
esperando absolución que no te das,
como piedra punzante la hallarás
de la mano que acusa ensangrentada.
El silencio tortura los minutos,
desgarrados, escritos en el polvo,
uno a uno revela los secretos,
arrancados los eleva como olmo.
Piedras caen al fin, mas no lastiman
y la culpa te acusa persistente.
Ruega el alma la muerte y se anima
dando fin las desdichas del presente.
Pero escuchas en palabras el perdón
y lo miras a los ojos amarrado.
No te acusa ni señala abigarrado,
te descubre un camino al corazón.
Sin condena en los labios te sonríe,
abre puertas que el desánimo cerró,
agua viva a Magdala sobrevive,
la rescata a la vida que enterró.
Se ha mirado en sus ojos como fuera,
le ha latido de nuevo un viejo son,
ya no siente la culpa que trajera,
siente un nuevo perfume, otra canción.