elena morado
Poeta que considera el portal su segunda casa
A Yoana
Mis hijos creen que soy maga,
como todos los niños supongo
-yo sin embargo me considero alguien del montón-
o tal vez sea una buena madre
o como todas las madres
entonces todas las madres son magas.
Mis hijos piensan que soy maga
porque los domingos les preparo su plato favorito
y porque les leo todas las noches “cañones y manzanas” antes de dormir
pero si de verdad hay algo por lo que creen que soy una auténtica maga
es porque muchas veces puedo adivinar qué están haciendo
aunque nos encontremos en distinta habitación
(son años de experiencia conociendo sus ruiditos y sus pequeñas manías).
Mi madre también era maga.
Me acuerdo un día que mi hermano pequeño cuando estaba a punto de caer por la escalera
apareció mi madre de la nada como si fuera supermán
y atrapándolo en el aire, lo salvó.
Y el día que me la encontré en la cocina temblando,
tenía los brazos cruzados y se apretaba fuerte
como cuando tienes frío y necesitas que te abracen,
sangraba por la nariz y tenía los ojos muy negros,
-me dijo que se había dado con la esquina de la puerta-
pero yo pensé: las puertas no tienen esquinas.
Y entonces se metió en el baño y al cabo de un rato cuando salió,
apenas se le notaban los golpes en la cara
-se había puesto sus pinturas mágicas-.
Si los niños supieran que yo alguna vez también me golpeo con la esquina de la puerta
y que me sangra la nariz
igual dejan de creer en la magia
¡y son tan pequeños!
Mis hijos creen que soy maga.
No sé de dónde habrán sacado semejante tontería
si a veces no consigo que salga ni media sonrisa de la chistera.
Antonia Mauro del Blanco
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