Mágico Azar

LUZYABSENTA

Moder Surrealistas, Microprosas.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
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Seleccionado finalista en el Certamen Literario Infantil María Elena Walsh

MÁGICO AZAR


Querido amigo, si por casualidad alguna vez te encuentras con un duende, no pretendas poseer sus riquezas, ni tan siquiera interpretar sus secretos. −¡Hazte su amigo!−. Lo importante es que te narre alguna de sus mágicas historias. Ganar su amistad para que te enseñe. Esas fueron las dos premisas que yo siempre tuve presentes en mis pensamientos por si, en alguna ocasión, se produjese esa posibilidad de obtener el sueño y así alcanzar a conocer esa narración deseada.

Fue la providencia. Cierto día el encuentro se produjo. Paseando vi un hombrecillo que, no mayor que la mano, estaba canturreando mientras apasionadamente remendaba elegantes botas y zapatos para las hadas. Pensé que me asistió la fortuna…, estaba de suerte.

–¿Sería el anhelo deseado?– Me aproximé sigilosamente. Él sobresaltado replicó:
–¡Vaya, casi me matas del susto!−

Delicadamente y recobrando cierta serenidad me preguntó −¿Qué quieres de mi?− mientras se acomodaba entre mis dedos y me miraba con unos ojos que muy claramente pretendían conocer mis intenciones. Serenándole, le dije: −Realmente mi sinceridad no ambiciona ni tus riquezas y menos tus secretos, tan solo pretendo que me dejes participar de alguna de tus mágicas narraciones−.

El duende viéndose más confiado y con total cortesía me invitó a reposar en un bello campo de flores acolchadas, mientras me sugería que estuviera muy atento a sus descripciones…; en ese instante el comenzó a relatar:

−¡Ves ahora ese calmado mar irlandés¡–. –Plagado estaba de cantarinas sirenas. Una de ellas se enamoró de un joven pescador y todas las tardes acudía a verlo y le ofrecía sus detalles. La no correspondencia, por parte de él, resultó ser un suplicio que la sirena soportaba en silencio mientras sus tristes lágrimas empapaban la suavidad de sus bellos cabellos-.

−¡Imagínate!– En ese estado y pasado un tiempo, los cielos al fin quisieron actuar frente a tal sincero amor y convertir la graciosa forma marina para que aquella sirena fuese plasmada en esta arqueada expresión de madera que ahora tu acaricias.

−¿No me crees?– Bien. –Te diré que la tienes en tus manos para disfrutar de esos detalles tan serenos y que tu te deleites al apreciarla–.

−¡No te fías de mis palabras!– Compruébalo tu mismo –rasga cada una de las cuerdas, podrás sentir que una húmeda sonoridad es tan solo el acorde de aquel amor que entre lágrimas recorría su cabello y que ahora forman parte de las esencias musicales del arpa –.

−¡Has comprendido!− La solución es fácil.

–Cuando en alguna duda te encuentres, acaricia cada sentimiento propio y humedécelo entre los rincones del alma, entonces un agitado resorte te mecerá entre melodías de felicidad. Te sentirás como devorado por un instinto de plena satisfacción que musicalmente te arropa–.

Quede absorto frente a su enseñanza, señalaría que muy…, muy pensativo. Mientras el personajillo volvía a entonar su rítmica cancioncilla y retomaba la placentera tarea de seguir arreglando aquellos bellos zapatos de las hadas…

“Tic..., toc…
…Mano, otra mano, uno, dos.
Pierna, otra pierna, uno, dos,
cabeza, nariz, boca, barba,
dientes blancos en mi boca.
Mano, otra mano, uno, dos…
Tic…, toc…

Lámh, lámh eile, ceann, beirt.
Cos, cos eile, ceann, beirt,
ceann, srón, béal, féasóg,
fiacla bána i mo bhéal.
Lámh, lámh eile, ceann, beirt...”


(luzyabsenta)



 

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Estimado Poeta , sencillamente es algo distinguido y mágico , tal cuál como se describe de inicio a fin.

Es un páramo de bellas imágenes y una grata lectura en su esplendor.

Mi apluso y total admiración a su prestigiosa pluma.

Saludos cordiales desde mi frío prado en este bello invierno!!!
 
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Seleccionado finalista en el Certamen Literario Infantil María Elena Walsh

MÁGICO AZAR


Querido amigo, si por casualidad alguna vez te encuentras con un duende, no pretendas poseer sus riquezas, ni tan siquiera interpretar sus secretos. −¡Hazte su amigo!−. Lo importante es que te narre alguna de sus mágicas historias. Ganar su amistad para que te enseñe. Esas fueron las dos premisas que yo siempre tuve presentes en mis pensamientos por si, en alguna ocasión, se produjese esa posibilidad de obtener el sueño y así alcanzar a conocer esa narración deseada.

Fue la providencia. Cierto día el encuentro se produjo. Paseando vi un hombrecillo que, no mayor que la mano, estaba canturreando mientras apasionadamente remendaba elegantes botas y zapatos para las hadas. Pensé que me asistió la fortuna…, estaba de suerte.

–¿Sería el anhelo deseado?– Me aproximé sigilosamente. Él sobresaltado replicó:
–¡Vaya, casi me matas del susto!−

Delicadamente y recobrando cierta serenidad me preguntó −¿Qué quieres de mi?− mientras se acomodaba entre mis dedos y me miraba con unos ojos que muy claramente pretendían conocer mis intenciones. Serenándole, le dije: −Realmente mi sinceridad no ambiciona ni tus riquezas y menos tus secretos, tan solo pretendo que me dejes participar de alguna de tus mágicas narraciones−.

El duende viéndose más confiado y con total cortesía me invitó a reposar en un bello campo de flores acolchadas, mientras me sugería que estuviera muy atento a sus descripciones…; en ese instante el comenzó a relatar:

−¡Ves ahora ese calmado mar irlandés¡–. –Plagado estaba de cantarinas sirenas. Una de ellas se enamoró de un joven pescador y todas las tardes acudía a verlo y le ofrecía sus detalles. La no correspondencia, por parte de él, resultó ser un suplicio que la sirena soportaba en silencio mientras sus tristes lágrimas empapaban la suavidad de sus bellos cabellos-.

−¡Imagínate!– En ese estado y pasado un tiempo, los cielos al fin quisieron actuar frente a tal sincero amor y convertir la graciosa forma marina para que aquella sirena fuese plasmada en esta arqueada expresión de madera que ahora tu acaricias.

−¿No me crees?– Bien. –Te diré que la tienes en tus manos para disfrutar de esos detalles tan serenos y que tu te deleites al apreciarla–.

−¡No te fías de mis palabras!– Compruébalo tu mismo –rasga cada una de las cuerdas, podrás sentir que una húmeda sonoridad es tan solo el acorde de aquel amor que entre lágrimas recorría su cabello y que ahora forman parte de las esencias musicales del arpa –.

−¡Has comprendido!− La solución es fácil.

–Cuando en alguna duda te encuentres, acaricia cada sentimiento propio y humedécelo entre los rincones del alma, entonces un agitado resorte te mecerá entre melodías de felicidad. Te sentirás como devorado por un instinto de plena satisfacción que musicalmente te arropa–.

Quede absorto frente a su enseñanza, señalaría que muy…, muy pensativo. Mientras el personajillo volvía a entonar su rítmica cancioncilla y retomaba la placentera tarea de seguir arreglando aquellos bellos zapatos de las hadas…

“Tic..., toc…
…Mano, otra mano, uno, dos.
Pierna, otra pierna, uno, dos,
cabeza, nariz, boca, barba,
dientes blancos en mi boca.
Mano, otra mano, uno, dos…
Tic…, toc…

Lámh, lámh eile, ceann, beirt.
Cos, cos eile, ceann, beirt,
ceann, srón, béal, féasóg,
fiacla bána i mo bhéal.
Lámh, lámh eile, ceann, beirt...”


(luzyabsenta)




Apreciado Amigo y Admirado Poeta @LUZYABSENTA :

Un hermoso cuento, uno se siente niño siempre que tiene oportunidad de leer trabajos como el suyo. Unas imágenes tan bien logradas que nos transportan ahí mismo, donde se vive el ensueño, se disfruta la fantasía y se aprende de la experiencia. Muchas Gracias por compartir su arte. Reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre


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Apreciado Amigo y Admirado Poeta @LUZYABSENTA :

Un hermoso cuento, uno se siente niño siempre que tiene oportunidad de leer trabajos como el suyo. Unas imágenes tan bien logradas que nos transportan ahí mismo, donde se vive el ensueño, se disfruta la fantasía y se aprende de la experiencia. Muchas Gracias por compartir su arte. Reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre

Gracias GRACE por el amable detalle de tu comentario.
saludos afectuosos de luzybsenta
 
Felicitaciones maestro-amigo bien merecido ese premio. Una narración llena de magia y color que nos acaricia el alma con su belleza. Un placer leerle poeta.
 
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Seleccionado finalista en el Certamen Literario Infantil María Elena Walsh

MÁGICO AZAR


Querido amigo, si por casualidad alguna vez te encuentras con un duende, no pretendas poseer sus riquezas, ni tan siquiera interpretar sus secretos. −¡Hazte su amigo!−. Lo importante es que te narre alguna de sus mágicas historias. Ganar su amistad para que te enseñe. Esas fueron las dos premisas que yo siempre tuve presentes en mis pensamientos por si, en alguna ocasión, se produjese esa posibilidad de obtener el sueño y así alcanzar a conocer esa narración deseada.

Fue la providencia. Cierto día el encuentro se produjo. Paseando vi un hombrecillo que, no mayor que la mano, estaba canturreando mientras apasionadamente remendaba elegantes botas y zapatos para las hadas. Pensé que me asistió la fortuna…, estaba de suerte.

–¿Sería el anhelo deseado?– Me aproximé sigilosamente. Él sobresaltado replicó:
–¡Vaya, casi me matas del susto!−

Delicadamente y recobrando cierta serenidad me preguntó −¿Qué quieres de mi?− mientras se acomodaba entre mis dedos y me miraba con unos ojos que muy claramente pretendían conocer mis intenciones. Serenándole, le dije: −Realmente mi sinceridad no ambiciona ni tus riquezas y menos tus secretos, tan solo pretendo que me dejes participar de alguna de tus mágicas narraciones−.

El duende viéndose más confiado y con total cortesía me invitó a reposar en un bello campo de flores acolchadas, mientras me sugería que estuviera muy atento a sus descripciones…; en ese instante el comenzó a relatar:

−¡Ves ahora ese calmado mar irlandés¡–. –Plagado estaba de cantarinas sirenas. Una de ellas se enamoró de un joven pescador y todas las tardes acudía a verlo y le ofrecía sus detalles. La no correspondencia, por parte de él, resultó ser un suplicio que la sirena soportaba en silencio mientras sus tristes lágrimas empapaban la suavidad de sus bellos cabellos-.

−¡Imagínate!– En ese estado y pasado un tiempo, los cielos al fin quisieron actuar frente a tal sincero amor y convertir la graciosa forma marina para que aquella sirena fuese plasmada en esta arqueada expresión de madera que ahora tu acaricias.

−¿No me crees?– Bien. –Te diré que la tienes en tus manos para disfrutar de esos detalles tan serenos y que tu te deleites al apreciarla–.

−¡No te fías de mis palabras!– Compruébalo tu mismo –rasga cada una de las cuerdas, podrás sentir que una húmeda sonoridad es tan solo el acorde de aquel amor que entre lágrimas recorría su cabello y que ahora forman parte de las esencias musicales del arpa –.

−¡Has comprendido!− La solución es fácil.

–Cuando en alguna duda te encuentres, acaricia cada sentimiento propio y humedécelo entre los rincones del alma, entonces un agitado resorte te mecerá entre melodías de felicidad. Te sentirás como devorado por un instinto de plena satisfacción que musicalmente te arropa–.

Quede absorto frente a su enseñanza, señalaría que muy…, muy pensativo. Mientras el personajillo volvía a entonar su rítmica cancioncilla y retomaba la placentera tarea de seguir arreglando aquellos bellos zapatos de las hadas…

“Tic..., toc…
…Mano, otra mano, uno, dos.
Pierna, otra pierna, uno, dos,
cabeza, nariz, boca, barba,
dientes blancos en mi boca.
Mano, otra mano, uno, dos…
Tic…, toc…

Lámh, lámh eile, ceann, beirt.
Cos, cos eile, ceann, beirt,
ceann, srón, béal, féasóg,
fiacla bána i mo bhéal.
Lámh, lámh eile, ceann, beirt...”


(luzyabsenta)



Siempre se rodea de encanto y misterio el encuentro con los duendes. Hay magia en sus palabras, en sus gestos, en su mirada. Y hay quien tiene el poder de poner toda esa magia en un relato y hacernos vivir sueños y aventuras.
Un cordial abrazo
 
Simplemente mágico, con muy alto contenido literario, aparte del contenido, misterioso, sumamente dulce, el final es para alquilar balcones y aplaudir a rabiar. Mis sinceras felicitaciones y mis reverencias para este magistral trabajo, maestro, saludos Daniel
 
Siempre se rodea de encanto y misterio el encuentro con los duendes. Hay magia en sus palabras, en sus gestos, en su mirada. Y hay quien tiene el poder de poner toda esa magia en un relato y hacernos vivir sueños y aventuras.
Un cordial abrazo

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Agradezco tu presencia y comentario en este cuento de instinto.
saludos de luzyabsenta
 
Simplemente mágico, con muy alto contenido literario, aparte del contenido, misterioso, sumamente dulce, el final es para alquilar balcones y aplaudir a rabiar. Mis sinceras felicitaciones y mis reverencias para este magistral trabajo, maestro, saludos Daniel

Agradezco tu comentario en este ejemplo de cuento vertido desde el instinto
de los preambulos. saludos siempre de luzyabsenta
 
Siempre se rodea de encanto y misterio el encuentro con los duendes. Hay magia en sus palabras, en sus gestos, en su mirada. Y hay quien tiene el poder de poner toda esa magia en un relato y hacernos vivir sueños y aventuras.
Un cordial abrazo
Gracias por la cordialidad de tu comentario. es ceirto me introduje en esa magia para
que el relato fuera un sueño de felicidad. saludos amables de luzyabsenta
 
Simplemente mágico, con muy alto contenido literario, aparte del contenido, misterioso, sumamente dulce, el final es para alquilar balcones y aplaudir a rabiar. Mis sinceras felicitaciones y mis reverencias para este magistral trabajo, maestro, saludos Daniel
Gracias Daniel por tu lectura de este sencillo cuento, quise que la magia pudiera ser eje
que sirviera a los niños para disfrutar y a los adultos para pensar. saludos siempre
afectuosos de luzyabsenta
 
Un gusto recorrer tus líneas , Luzyabsenta. Abrazo.

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Seleccionado finalista en el Certamen Literario Infantil María Elena Walsh

MÁGICO AZAR


Querido amigo, si por casualidad alguna vez te encuentras con un duende, no pretendas poseer sus riquezas, ni tan siquiera interpretar sus secretos. −¡Hazte su amigo!−. Lo importante es que te narre alguna de sus mágicas historias. Ganar su amistad para que te enseñe. Esas fueron las dos premisas que yo siempre tuve presentes en mis pensamientos por si, en alguna ocasión, se produjese esa posibilidad de obtener el sueño y así alcanzar a conocer esa narración deseada.

Fue la providencia. Cierto día el encuentro se produjo. Paseando vi un hombrecillo que, no mayor que la mano, estaba canturreando mientras apasionadamente remendaba elegantes botas y zapatos para las hadas. Pensé que me asistió la fortuna…, estaba de suerte.

–¿Sería el anhelo deseado?– Me aproximé sigilosamente. Él sobresaltado replicó:
–¡Vaya, casi me matas del susto!−

Delicadamente y recobrando cierta serenidad me preguntó −¿Qué quieres de mi?− mientras se acomodaba entre mis dedos y me miraba con unos ojos que muy claramente pretendían conocer mis intenciones. Serenándole, le dije: −Realmente mi sinceridad no ambiciona ni tus riquezas y menos tus secretos, tan solo pretendo que me dejes participar de alguna de tus mágicas narraciones−.

El duende viéndose más confiado y con total cortesía me invitó a reposar en un bello campo de flores acolchadas, mientras me sugería que estuviera muy atento a sus descripciones…; en ese instante el comenzó a relatar:

−¡Ves ahora ese calmado mar irlandés¡–. –Plagado estaba de cantarinas sirenas. Una de ellas se enamoró de un joven pescador y todas las tardes acudía a verlo y le ofrecía sus detalles. La no correspondencia, por parte de él, resultó ser un suplicio que la sirena soportaba en silencio mientras sus tristes lágrimas empapaban la suavidad de sus bellos cabellos-.

−¡Imagínate!– En ese estado y pasado un tiempo, los cielos al fin quisieron actuar frente a tal sincero amor y convertir la graciosa forma marina para que aquella sirena fuese plasmada en esta arqueada expresión de madera que ahora tu acaricias.

−¿No me crees?– Bien. –Te diré que la tienes en tus manos para disfrutar de esos detalles tan serenos y que tu te deleites al apreciarla–.

−¡No te fías de mis palabras!– Compruébalo tu mismo –rasga cada una de las cuerdas, podrás sentir que una húmeda sonoridad es tan solo el acorde de aquel amor que entre lágrimas recorría su cabello y que ahora forman parte de las esencias musicales del arpa –.

−¡Has comprendido!− La solución es fácil.

–Cuando en alguna duda te encuentres, acaricia cada sentimiento propio y humedécelo entre los rincones del alma, entonces un agitado resorte te mecerá entre melodías de felicidad. Te sentirás como devorado por un instinto de plena satisfacción que musicalmente te arropa–.

Quede absorto frente a su enseñanza, señalaría que muy…, muy pensativo. Mientras el personajillo volvía a entonar su rítmica cancioncilla y retomaba la placentera tarea de seguir arreglando aquellos bellos zapatos de las hadas…

“Tic..., toc…
…Mano, otra mano, uno, dos.
Pierna, otra pierna, uno, dos,
cabeza, nariz, boca, barba,
dientes blancos en mi boca.
Mano, otra mano, uno, dos…
Tic…, toc…

Lámh, lámh eile, ceann, beirt.
Cos, cos eile, ceann, beirt,
ceann, srón, béal, féasóg,
fiacla bána i mo bhéal.
Lámh, lámh eile, ceann, beirt...”


(luzyabsenta)



 

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