Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No te cuesta nada decirme la verdad,
si en este punto estamos en punto muerto,
ya nada es igual
la verdad ya me da lo mismo amarnos o no,
no vamos a nada, sólo caemos lento.
Tratemos de hablar, aquí seguir es casi nulo
tenemos un maletín cargado de amores difuntos
que no creen en la resurrección,
hay muertos que no resucitan
y uno de esos es el amor.
Dame un beso en frente del mundo
para que crean que en la cama nos comemos,
aunque tú y yo tenemos de ayuno
todo menos los reproches y seguir lo nuestro
sin conciliar las pases.
Perdona la franqueza, pero ahorita tengo vergüenza
de que me mires desnudo
y yo no sé ya si mirarte porque no somos uno...
ya no somos ni medio, ni un cuarto de nada.
Es mejor que se muera el amor que la pasión,
la pasión sin amor se disfruta
pero el amor sin pasión es una mala fruta,
una peste de nunca acabar,
un desastre total en que se rueda sin parar.
No nos cuesta nada decirnos la verdad
mirándonos de frente, ya no somos inocentes,
aprendimos de sobra que el que la hace la paga,
no demos buena fama a lo que ya se murió.
si en este punto estamos en punto muerto,
ya nada es igual
la verdad ya me da lo mismo amarnos o no,
no vamos a nada, sólo caemos lento.
Tratemos de hablar, aquí seguir es casi nulo
tenemos un maletín cargado de amores difuntos
que no creen en la resurrección,
hay muertos que no resucitan
y uno de esos es el amor.
Dame un beso en frente del mundo
para que crean que en la cama nos comemos,
aunque tú y yo tenemos de ayuno
todo menos los reproches y seguir lo nuestro
sin conciliar las pases.
Perdona la franqueza, pero ahorita tengo vergüenza
de que me mires desnudo
y yo no sé ya si mirarte porque no somos uno...
ya no somos ni medio, ni un cuarto de nada.
Es mejor que se muera el amor que la pasión,
la pasión sin amor se disfruta
pero el amor sin pasión es una mala fruta,
una peste de nunca acabar,
un desastre total en que se rueda sin parar.
No nos cuesta nada decirnos la verdad
mirándonos de frente, ya no somos inocentes,
aprendimos de sobra que el que la hace la paga,
no demos buena fama a lo que ya se murió.