Traído fue el mal, por la envidia,
del ángel Luzbel, del cielo caído,
dejando secuela en el ser distraído
movido por engañosa perfidia.
Maldad nos ata a la desesperanza
condenados en amarga prisión
por violar mandato y prohibición
privados de luz y de confianza.
Solamente Dios nos da armadura
para hacer frente a la tentación
por doquiera nos ofrece placeres.
Y lograr victoria con fe madura
ante hedonismo por ostentación
tener paz nivea en amaneceres.
del ángel Luzbel, del cielo caído,
dejando secuela en el ser distraído
movido por engañosa perfidia.
Maldad nos ata a la desesperanza
condenados en amarga prisión
por violar mandato y prohibición
privados de luz y de confianza.
Solamente Dios nos da armadura
para hacer frente a la tentación
por doquiera nos ofrece placeres.
Y lograr victoria con fe madura
ante hedonismo por ostentación
tener paz nivea en amaneceres.