Yazmin Malvarez
Poeta recién llegado
Que a tu canto lo acompañen
los berridos de una cabra,
que a tu silencio lo acompañen
lamentos de un niño sin aliento,
que tu voz sean solo susurros
de mil plegarias marchitas,
que aquel hombre enamorado
te apuñale al corazón,
que en tu tumba sigas viva
y con odio veas mi maldición
seré siempre tu otro yo.
Arderas en el horno de tu conciencia
que como una serpiente
la traición muerda tu espalda,
que con repudio y cobardía
le conquistes a un ladrón, que bajo la lluvia
bailen juntos tus placeres,
que en ausencia de una flor
te marchiten como a ella misma
corre e intenta huir, nada habrá de impedir
que hoy cumpla mi maldición.