Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
La muerte yacía placida,
muy entretenida
al lado de su cama.
Hielo envolvía la sangre
y en una escena mediocre
donde no hubo tonada
mi dignidad se quedó en ése catre.
El hospital ya vacío,
henchido de sábanas blancas,
Con un olor a lúgubre
que no encajaba con nada.
Oh más bien era yo quien no encajaba.
¡De seguro ya está muerto!
Abrá emprendido la retirada.
Un lecho de rosas agitando su olor
entre los minúsculos cirios que le aguardaban.
Masacra mi eternidad desangrando mi bonanza.
Un camastro sin flores parece su tumba.
Y de recuerdo una espina metida en la caja.
Abaten su agonía en otro cielo.
Si es que existe otro cielo.
Ahora soy yo quien se va
dejando este paraje de lágrimas.
Sombrío hospital que hastía mi ánimo.
Descansa en paz... amigo mío.