Anaid Anelim Luna
Poeta recién llegado
Ayer supe que lo perdí,
confeso que estaba con ella, maldita sea siempre con ella...
Y yo ya no supe, no supe de mi, me olvide.
Y estoy en este dolor, este dolor del que siento no regresaré nunca, maldita sea no regresaré nunca.
Él no lo supo, pero mato, mato mi luz, la estrangulo con sus despedidas repetidas, con sus voz cansada, con su mirada rota, maldita sea con su mirada rota.
Hombre tan bobo, nunca entendió, nunca entendió que mis insultos eran reclamos, reclamos al pasado, al olvido, maldita sea reclamos al olvido.
Hoy siento que no está y mirar el día sin él, es tan absurdo y a la vez tan sensato.
Quisiera tanto sentir que no se va, que se queda a mi lado, asombrado de nuestras cosas cotidianas, maldita sea de nuestras cosas cotidianas.
Ella no solo se llevo mi esposo, se llevo mi puente, mi estado, mi brazo, mi sombra, mi canto, mi entorno, mi camino.
¿Pero cómo detener lo inevitable?, no se puede, o quizas es que no lo sé, maldita sea no lo sé.
confeso que estaba con ella, maldita sea siempre con ella...
Y yo ya no supe, no supe de mi, me olvide.
Y estoy en este dolor, este dolor del que siento no regresaré nunca, maldita sea no regresaré nunca.
Él no lo supo, pero mato, mato mi luz, la estrangulo con sus despedidas repetidas, con sus voz cansada, con su mirada rota, maldita sea con su mirada rota.
Hombre tan bobo, nunca entendió, nunca entendió que mis insultos eran reclamos, reclamos al pasado, al olvido, maldita sea reclamos al olvido.
Hoy siento que no está y mirar el día sin él, es tan absurdo y a la vez tan sensato.
Quisiera tanto sentir que no se va, que se queda a mi lado, asombrado de nuestras cosas cotidianas, maldita sea de nuestras cosas cotidianas.
Ella no solo se llevo mi esposo, se llevo mi puente, mi estado, mi brazo, mi sombra, mi canto, mi entorno, mi camino.
¿Pero cómo detener lo inevitable?, no se puede, o quizas es que no lo sé, maldita sea no lo sé.