el fantasma
Poeta recién llegado
Maldito sea el dia en que le diste libertad,
a tu furia apricionada en tu sombría calma,
Lacerandome gravemente escapó mi felicidad,
del odio que emergía de las grietas de tu alma.
Maldito sea yo que te vi resbalar de mis manos,
como líquido que aún sediento jamás llevé a mi boca,
Confundido derrame el tiempo que fue para amarnos,
sobre el lúgubre estertor de mis ideas locas.
Maldito sea el dia en que se desgastó tu sonrisa,
Por que cruzaste la franja donde se cuela el enojo?
sobresaturado recaigo en mis fallidas premisas,
que nocturnas miradas me dio el alba de tus ojos! .
Maldita seas tu que no me has de perdonar,
tu mirada es tan seca como las flores de otoño,
no pido que me mires de forma primaveral,
tan solo que una mirada en mi se haga retoño.
Maldito sea el dia en que se debilitó el amor,
errabundo voy andando las calles de la oscuridad,
ensordecido voy oyendo los sonidos del dolor,
que me aturden de silencios mi estruendosa soledad.
Maldito sea yo pues te empujé a dejarme,
te fui llevándo al precipicio del desamor,
y cuando vi que caías en el olvido fue tarde.
por que estiré mis manos y solo rocé tu adiós.
a tu furia apricionada en tu sombría calma,
Lacerandome gravemente escapó mi felicidad,
del odio que emergía de las grietas de tu alma.
Maldito sea yo que te vi resbalar de mis manos,
como líquido que aún sediento jamás llevé a mi boca,
Confundido derrame el tiempo que fue para amarnos,
sobre el lúgubre estertor de mis ideas locas.
Maldito sea el dia en que se desgastó tu sonrisa,
Por que cruzaste la franja donde se cuela el enojo?
sobresaturado recaigo en mis fallidas premisas,
que nocturnas miradas me dio el alba de tus ojos! .
Maldita seas tu que no me has de perdonar,
tu mirada es tan seca como las flores de otoño,
no pido que me mires de forma primaveral,
tan solo que una mirada en mi se haga retoño.
Maldito sea el dia en que se debilitó el amor,
errabundo voy andando las calles de la oscuridad,
ensordecido voy oyendo los sonidos del dolor,
que me aturden de silencios mi estruendosa soledad.
Maldito sea yo pues te empujé a dejarme,
te fui llevándo al precipicio del desamor,
y cuando vi que caías en el olvido fue tarde.
por que estiré mis manos y solo rocé tu adiós.