Tu voz golpeaba todas las estrellas.
Y tus ojos hirieron todo el cielo
al ver que tu belleza se perdia
entre la oscura sombra de la noche.
Fuiste roca pegada en el infierno,
y el soplo del destino te arranco,
y puso tu figura en mi camino
para clavarme el odio del demonio.
Estos versos delatan tu presencia
porque llevan escombros de tus besos
girando en cada letra maldecida.
Escupe tu dolor, mujer maligna,
y recibe el rechazo de mi herida
deseando en esta vida tu fracaso.
german g
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