Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
Hoy céfiro arrastró tu umbría tiara
por dos cortinas de agua turbia y gualda,
en su fondo copió las esmeraldas
negras de una María que ya no amara.
La enorme sombra áurea, aqueste ocaso,
cayó de tu testuz, tus iris fuertes
abrieron su ataúd a dobles muertes
al haber descendido de tu brazo.
En tus niñas las llamas empozadas
rumian gélido fango do florecen
sobre un píleo durmientes amapolas.
Dejaste ver las infernales nadas:
¡ahí en el píleo sueños crecen, crecen
revistiendo a la muerte con aureolas!
por dos cortinas de agua turbia y gualda,
en su fondo copió las esmeraldas
negras de una María que ya no amara.
La enorme sombra áurea, aqueste ocaso,
cayó de tu testuz, tus iris fuertes
abrieron su ataúd a dobles muertes
al haber descendido de tu brazo.
En tus niñas las llamas empozadas
rumian gélido fango do florecen
sobre un píleo durmientes amapolas.
Dejaste ver las infernales nadas:
¡ahí en el píleo sueños crecen, crecen
revistiendo a la muerte con aureolas!