AXEL LLAMOSAS
Poeta recién llegado
Una tarde mi hermanita
de fiesta se quiso ir,
poniéndose bien bonita
la vida quiso exprimir.
Entre bailes y canciones
la juerga se prolongó,
saltando como bufones
agotada ya acabó.
Ya de vuelta entre las calles
cinco chicos se encontró,
ofreciéndola detalles
uno de ellos se acercó.
-Tomemos el último trago-
le dijo con una sonrisa,
encandilándola como un mago
la llevó a casa sin prisa.
Cuál sería su sorpresa
al entrar en el salón,
los amigos en la mesa
esperando su ración.
Ella se puso nerviosa,
no sabía lo que hacer,
no pudo hacer otra cosa
simplemente obedecer.
Entre todos abusaron
simplemente por placer,
en la calle la dejaron
empezando a amanecer.
Una anciana que pasaba
de la niña se apiadó,
viéndola abandonada
-que te ocurre- preguntó.
-Entre cinco me han violado,
mi vida no seguirá,
mi vientre esta desgarrado
y mi alma se ajará-.
-Seca tus lágrimas preciosa
aún te queda porvenir,
los demonios de esa casa
probarán lo que es sufrir-.
Agarrándola del brazo
a su hogar se la llevó
tumbándola en su regazo
venganza le prometió.
El día ya terminaba
la penumbra regresó,
la anciana que la abrazaba
por la puerta se marchó.
Tras cuatro horas de espera
la anciana reapareció,
con sonrisa dicharachera
cinco penes le enseñó.
-Estos trozos de demonio
tu alma no romperán,
son el mudo testimonio
de que jamás volverán-.
A mi hermana volví a ver,
pregunté, qué tal ayer,
con mirada oscurecida
solo pudo responder:
“Era noche oscura y cerrada,
era noche de manada”.
de fiesta se quiso ir,
poniéndose bien bonita
la vida quiso exprimir.
Entre bailes y canciones
la juerga se prolongó,
saltando como bufones
agotada ya acabó.
Ya de vuelta entre las calles
cinco chicos se encontró,
ofreciéndola detalles
uno de ellos se acercó.
-Tomemos el último trago-
le dijo con una sonrisa,
encandilándola como un mago
la llevó a casa sin prisa.
Cuál sería su sorpresa
al entrar en el salón,
los amigos en la mesa
esperando su ración.
Ella se puso nerviosa,
no sabía lo que hacer,
no pudo hacer otra cosa
simplemente obedecer.
Entre todos abusaron
simplemente por placer,
en la calle la dejaron
empezando a amanecer.
Una anciana que pasaba
de la niña se apiadó,
viéndola abandonada
-que te ocurre- preguntó.
-Entre cinco me han violado,
mi vida no seguirá,
mi vientre esta desgarrado
y mi alma se ajará-.
-Seca tus lágrimas preciosa
aún te queda porvenir,
los demonios de esa casa
probarán lo que es sufrir-.
Agarrándola del brazo
a su hogar se la llevó
tumbándola en su regazo
venganza le prometió.
El día ya terminaba
la penumbra regresó,
la anciana que la abrazaba
por la puerta se marchó.
Tras cuatro horas de espera
la anciana reapareció,
con sonrisa dicharachera
cinco penes le enseñó.
-Estos trozos de demonio
tu alma no romperán,
son el mudo testimonio
de que jamás volverán-.
A mi hermana volví a ver,
pregunté, qué tal ayer,
con mirada oscurecida
solo pudo responder:
“Era noche oscura y cerrada,
era noche de manada”.
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