Gracias; me siento muy honrado.
Es un cumplido muy necesario, para el poeta, el músico, el cantor, el bailarín, el dibujante, el pintor, el escultor, el panadero, el frutero, el informático, el padre de familia...
La Humanidad entera está dotada de ese gran don.
Pero el cerebro humano es un diamante en bruto.
Hay que pulirlo. Para convertirlo en una joya.
¿ Cómo lo tallamos ? ¿ Cómo lo frotamos con el papel de lija ?
Intención es efecto. De modo que intencionamos... Para atrapar la luz de algún espíritu.
No es un robo, sino una comunicación telepática.
¿ Para qué sirve eso ? El cerebro o decodificador, funciona entonces, como un teléfono.
Y así, uno se hace profeta. No necesariamente, seguidor de Jehová.
Tampoco es preciso hablar con Lucifer.
Yo prefiero otras entidades, que son más nobles, o potentes.
Por ejemplo, el Gozo. El verdadero Amor, es el Gozo.
Hablo con él. Lo interiorizo.
Y me cuenta que él es la materia prima, para el Yo.
O sea, cualquiera que diga: ¡ Yo soy yo y mi circunstancia !
El Gozo está detrás, alimentando eso. Porque el Gozo es la esencia de todo cuanto existe.