P
Paloma Martin
Invitado
La poesía se ha venido
a instalar a mi vida.
Llegó sin aviso:
vestida de palabras
estrafalarias
y con un equipaje lleno
de preguntas innecesarias.
Me molesta que cuando
me levanto en las mañanas
ha dejado
sueños desperdigados
por todos lados.
Además hurga
en los estantes ordenados
de mi vida,
y revisa el desván
de los recuerdos viejos.
Desde que ha llegado
es todo un caos:
me pregunta qué quién soy
qué donde voy,
hasta me pregunta qué deseo.
Mañana mismo le diré
que ya basta de poesía.
Que ya no tengo tiempo para esto.
Pero esta noche,
por última vez
me pondré a mirar el cielo
como antes lo hacía,
cuando mi vida podía,
colmar de poesía.
Dejaré que me trence
el pelo con estrellas
y que con la luna me
haga un espejo.
Yo enhebraré versos,
con cuentas de palabras bellas.
Y mañana sí que se vaya
temprano por la mañana
porque yo tengo que seguir
una vida aquí,
con los pies bien en el suelo.
a instalar a mi vida.
Llegó sin aviso:
vestida de palabras
estrafalarias
y con un equipaje lleno
de preguntas innecesarias.
Me molesta que cuando
me levanto en las mañanas
ha dejado
sueños desperdigados
por todos lados.
Además hurga
en los estantes ordenados
de mi vida,
y revisa el desván
de los recuerdos viejos.
Desde que ha llegado
es todo un caos:
me pregunta qué quién soy
qué donde voy,
hasta me pregunta qué deseo.
Mañana mismo le diré
que ya basta de poesía.
Que ya no tengo tiempo para esto.
Pero esta noche,
por última vez
me pondré a mirar el cielo
como antes lo hacía,
cuando mi vida podía,
colmar de poesía.
Dejaré que me trence
el pelo con estrellas
y que con la luna me
haga un espejo.
Yo enhebraré versos,
con cuentas de palabras bellas.
Y mañana sí que se vaya
temprano por la mañana
porque yo tengo que seguir
una vida aquí,
con los pies bien en el suelo.
Última edición por un moderador: