Mañana, siempre mañana.

hombres y poetas

Poeta recién llegado
Cada mañana cuando me despierto,
mis ojos... mis ojos alcanzan una línea azul en el horizonte.
Me siento, me pongo un mate,
contemplando el ir y venir de las olas,
casi rozando mis silencios.
Todos los días me digo,
mañana, mañana empiezo,
y siempre, siempre mañana... mañana, se me escapan los mañanas,
y tengo tanto pendiente...
que no me alcanza la vida, ni las arrugas de la frente.
Que me pasó en el camino...que me perdí en alguna orilla,
que le pasaron a mis sueños...
se quedaron a medias,
como esperando un no se que, que nunca llega.
Donde se quedó la niña,
hoy la contemplo desde lejos...
quiero abrazarla y decirle, no pasa nada,
acariciarte en el espejo.
Me miro... y ya no soy la misma,
las arrugas me dicen, ¡como te pasó el tiempo!
aunque la niña siga jugando como dormida,
en la casita de los viejos.
Hay si pudiera... si pudiera empezar de nuevo,
pero... como me gusta mi melancolía,
y andar descalza sobre la arena fría.
No se, no se si llegara otro día,
pero... ¡tengo tantas cosas pendientes,
que me siento tan impotente!
y sólo se acabarlas en mis poesías.
 
Tiñes de belleza la nostalgia. No se puede recuperar del todo lo perdido, tan solo esa parte que propone el recuerdo. Unos versos muy buenos y agradables de escuchar en tu hermosa y sentida declamación. Te felicito.

Un abrazo, Luisa.
 
Cada mañana cuando me despierto,
mis ojos... mis ojos alcanzan una línea azul en el horizonte.
Me siento, me pongo un mate,
contemplando el ir y venir de las olas,
casi rozando mis silencios.
Todos los días me digo,
mañana, mañana empiezo,
y siempre, siempre mañana... mañana, se me escapan los mañanas,
y tengo tanto pendiente...
que no me alcanza la vida, ni las arrugas de la frente.
Que me pasó en el camino...que me perdí en alguna orilla,
que le pasaron a mis sueños...
se quedaron a medias,
como esperando un no se que, que nunca llega.
Donde se quedó la niña,
hoy la contemplo desde lejos...
quiero abrazarla y decirle, no pasa nada,
acariciarte en el espejo.
Me miro... y ya no soy la misma,
las arrugas me dicen, ¡como te pasó el tiempo!
aunque la niña siga jugando como dormida,
en la casita de los viejos.
Hay si pudiera... si pudiera empezar de nuevo,
pero... como me gusta mi melancolía,
y andar descalza sobre la arena fría.
No se, no se si llegara otro día,
pero... ¡tengo tantas cosas pendientes,
que me siento tan impotente!
y sólo se acabarlas en mis poesías.
No te dejes llevar por esos mañanas inacabados, mientras tengas vida siempre habrá un mañana que labrar, ha sido un gusto enorme recorrer tus versos, un saludo cordial.
 
Buenas tardes Nancysant, creo que todos tenemos cosas pendientes y siempre hay mañanas para empezar, pero la mujer del poema es alguien , que tiene que tomar una decisión, y es tan dolorosa que no tiene el valor, y sólo se deja llevar por el baiben de las olas y sus recuerdos cuando niña, tiene tantas cosas pendientes por hacer y como son tan dolorosas no tiene el valor, pero solo las puede realizar en sus poesías, porque cuando escribe, ella es la que gobierna su mundo, y les pone el final feliz que quiere. Gracias por escucharme.
 

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