Erivan
Poeta recién llegado
Sólo espero que mañana también me despierte el búho que me cuida el sueño del otro lado de la ventana, que como siempre, nazca una nueva flor blanca en el patio, que el colibrí desayune rocío de luna de las rosas rojas y que pueda caminar de la mano, con mi hijo, bajo el canto ensordecedor del sol.
Cuando hay tantas cosas bellas esperándome mañana, no puedo pensar en el fin de nada. Sería injusto que la existencia me vedara de los besos que aún no he dado, de las flores que aún no he sembrado y de esos atardeceres, donde juntos los tres, sonreímos por tonterías. No se puede acabar el mundo, por lo menos el mío, falta tanto por luchar y por vivir.
Cuando hay tantas cosas bellas esperándome mañana, no puedo pensar en el fin de nada. Sería injusto que la existencia me vedara de los besos que aún no he dado, de las flores que aún no he sembrado y de esos atardeceres, donde juntos los tres, sonreímos por tonterías. No se puede acabar el mundo, por lo menos el mío, falta tanto por luchar y por vivir.
