Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se produjo otro repentino diluvio sólo
porque Dios lloró por todos nosotros;
esporádicos obstáculos detenían las
marchas de sueños huecos, de sueños
imposibles, de sueños rotos.
Escapando de los poblados de heterogéneos
contornos, la gente desfalleció en lo alto
extrayendo de sus pechos arrepentidos lamentos.
Aquellos peregrinos que escapaban de lo bajo
dejaron afanosas huellas en todo el recorrido
y esas intensas huellas horadaron sus espaldas
con raros matices, con extraños arabescos que
de a poco formaron un singular Mandala.
Con miradas tristes, con miradas cansadas
aguardaban besos; con las manos vacías que
ya sangraban, solamente aguardaban.
Fueron esos asombrosos perfiles amorosos,
de los que nunca callan, los que entonces
pudieron con la inclemente correntada.
porque Dios lloró por todos nosotros;
esporádicos obstáculos detenían las
marchas de sueños huecos, de sueños
imposibles, de sueños rotos.
Escapando de los poblados de heterogéneos
contornos, la gente desfalleció en lo alto
extrayendo de sus pechos arrepentidos lamentos.
Aquellos peregrinos que escapaban de lo bajo
dejaron afanosas huellas en todo el recorrido
y esas intensas huellas horadaron sus espaldas
con raros matices, con extraños arabescos que
de a poco formaron un singular Mandala.
Con miradas tristes, con miradas cansadas
aguardaban besos; con las manos vacías que
ya sangraban, solamente aguardaban.
Fueron esos asombrosos perfiles amorosos,
de los que nunca callan, los que entonces
pudieron con la inclemente correntada.
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