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Poeta asiduo al portal
-¿Tus manitas son de hielo?
-¿por qué siempre están tan frías?,
¿¡No usas guantes en la nieve!?...
-No recuerdo aquí nevara,
y si toco tus mejillas son tan cálidas y suaves,
que provoca darte un beso y el abrazo más intenso,
aunque digas que me puedo, congelar de un simple roce.
Tus manitas son un cofre, escondido en algún bosque,
adornado con un toque de colores muy intensos,
y un rincón hay en el fondo, en donde escondes un misterio,
y haces cómplices a tus dedos, ya que nunca nos revelan,
¿por qué son tus manitas?, heladas como el hielo.
Tus manitas son de hielo y tus ojos dos luceros,
porque brillan en las noches como lo hacen las estrellas,
y en el día sólo sueñas conque tienes las manitas,
heladas huerfanitas, perdidas en el hielo.
Cuando siento tus manitas tan chiquitas y tan frías,
y me cuentas muy segura que es la nieve que hay afuera,
yo me asomo a la ventana, y con miradas inseguras,
sólo encuentro mi inocencia, en tus ojos que me miran.
Tus manitas son muy frías porque vas a la cocina,
abres la nevera muy despacio y dejas que se enfríen,
luego vienes y me invades con esas manos congeladas,
y me pides que te compre, unos guantes contra el frío,
para no tener manitas, heladas como el hielo.
-¿por qué siempre están tan frías?,
¿¡No usas guantes en la nieve!?...
-No recuerdo aquí nevara,
y si toco tus mejillas son tan cálidas y suaves,
que provoca darte un beso y el abrazo más intenso,
aunque digas que me puedo, congelar de un simple roce.
Tus manitas son un cofre, escondido en algún bosque,
adornado con un toque de colores muy intensos,
y un rincón hay en el fondo, en donde escondes un misterio,
y haces cómplices a tus dedos, ya que nunca nos revelan,
¿por qué son tus manitas?, heladas como el hielo.
Tus manitas son de hielo y tus ojos dos luceros,
porque brillan en las noches como lo hacen las estrellas,
y en el día sólo sueñas conque tienes las manitas,
heladas huerfanitas, perdidas en el hielo.
Cuando siento tus manitas tan chiquitas y tan frías,
y me cuentas muy segura que es la nieve que hay afuera,
yo me asomo a la ventana, y con miradas inseguras,
sólo encuentro mi inocencia, en tus ojos que me miran.
Tus manitas son muy frías porque vas a la cocina,
abres la nevera muy despacio y dejas que se enfríen,
luego vienes y me invades con esas manos congeladas,
y me pides que te compre, unos guantes contra el frío,
para no tener manitas, heladas como el hielo.
Edú Palacios
:: Gracias por el comentario amigo.
:: por darte tu velta por esta acojedora habitacion
:: más te vale que el poema sea a una de tus sobrinas. Grrrrrrr