La luna bermeja
roba mi tiempo
desde la azotea.
Canta la noche llena de grillos,
de ruidos suaves,
de nubes perdidas.
Se asoman por los rincones del pueblo,
las luces de las farolas
con sus tonos blanquecinos,
rodeado de rojo de luna,
que escapa del horizonte
hasta subir a las pequeñas estrellas.
Caen los sueños
sobre la almohada;
gira el negro cielo
hasta la mañana.
Me engaña la luna,
el sol me delata,
la verdad se esconde
entre la hierva cortada.
No busco ni la sombra de mi espalda,
ni la luz de mi casa.
Quiero la menoría de mis manos,
mis ojos con mañana,
mi risa.
roba mi tiempo
desde la azotea.
Canta la noche llena de grillos,
de ruidos suaves,
de nubes perdidas.
Se asoman por los rincones del pueblo,
las luces de las farolas
con sus tonos blanquecinos,
rodeado de rojo de luna,
que escapa del horizonte
hasta subir a las pequeñas estrellas.
Caen los sueños
sobre la almohada;
gira el negro cielo
hasta la mañana.
Me engaña la luna,
el sol me delata,
la verdad se esconde
entre la hierva cortada.
No busco ni la sombra de mi espalda,
ni la luz de mi casa.
Quiero la menoría de mis manos,
mis ojos con mañana,
mi risa.