Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
MANOS DE LUZ
Eres como ese faro que no es como los demás faros.
Tus cimientos son consistentes, mas tiernos.
Te derrites a cada ola, a cada masa burbujeante, con esa luz impuesta por nuestro propio fuego,
huracán de pavesas que en el tiempo infinito incorpora un océano.
Y se eleva hacia mí con insistencia, y se gira, y se va, avergonzado de rocas.
Soy ese sentimiento que no tiene vorágine, y tú guías mi voz fantasmal y desértica.
Tus atuendos decoran el litoral, mientras que mi poesía te desnuda de sed.
Hoy la resaca es muda, deben haber devuelto ya ese delfín al mar.
Te amo porque me laten las manos al timón de tus ingles.
Te derramas en mí como una cortina, una sábana cristalina.
Serás siempre ese pájaro que no canta ni vuela, avestruz que no esconde su cabeza en la tierra.
Con la belleza propia, autóctona, del fin del mundo.
Y solo y.
Tú y yo.
¿Cómo replicar las campanas de boda entre la niebla y el manto?
Tus cimientos son consistentes, mas tiernos.
Te derrites a cada ola, a cada masa burbujeante, con esa luz impuesta por nuestro propio fuego,
huracán de pavesas que en el tiempo infinito incorpora un océano.
Y se eleva hacia mí con insistencia, y se gira, y se va, avergonzado de rocas.
Soy ese sentimiento que no tiene vorágine, y tú guías mi voz fantasmal y desértica.
Tus atuendos decoran el litoral, mientras que mi poesía te desnuda de sed.
Hoy la resaca es muda, deben haber devuelto ya ese delfín al mar.
Te amo porque me laten las manos al timón de tus ingles.
Te derramas en mí como una cortina, una sábana cristalina.
Serás siempre ese pájaro que no canta ni vuela, avestruz que no esconde su cabeza en la tierra.
Con la belleza propia, autóctona, del fin del mundo.
Y solo y.
Tú y yo.
¿Cómo replicar las campanas de boda entre la niebla y el manto?
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