Manos vacías
Heme aquí
queriendo ser el vértigo
de tus mañanas,
pero,
el amor no me alcanza;
se arropa a la costumbre
de esta mirada
ausente de mi,
ausente de ti,
ausente de ambos.
Todo pasa
y yo no hago más
que nombrarte en mis silencios,
en el andén,
en el patio de esta bendita nostalgia
que no encuentra
más tela a la que asirse
que al desierto de tus manos vacías…
Heme aquí
queriendo ser el vértigo
de tus mañanas,
pero,
el amor no me alcanza;
se arropa a la costumbre
de esta mirada
ausente de mi,
ausente de ti,
ausente de ambos.
Todo pasa
y yo no hago más
que nombrarte en mis silencios,
en el andén,
en el patio de esta bendita nostalgia
que no encuentra
más tela a la que asirse
que al desierto de tus manos vacías…
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