BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cómo decapitas
mi energía, instalando
en ella, cenizas y no humo,
de espermas antiguos y no sabios.
De flores quemadas por el vértigo
que no por el delirio, mi cuerpo solloza
e instaura en sí la ira y el flagelo.
Y soy prisionero de un ataúd ambiguo
que sólo por dentro se cierra.
Soy la fuerza que arrastra constantemente
ciegos elementos, mi cuerpo es una extremidad
del fuego y de la siembra, la gelatina intacta
que supura la tierra en sus lloviznas.
Lombrices, sombras, húmedas anarquías,
de este planeta anquilosado, cuyo éxito
es relativo: muestra, muéstrame, la faz
erosionada de la madera y el cuchillo.
Estíos elementos, crucifijos con los dientes
redondeados, bordes frutales que las aves
picotean.
Soy la fuerza que se opone al instinto,
la naturaleza irreal que superpone capas y capas,
el óxido matinal que permuta trigos por metales,
yo, la tierra bendecida por el castigo.
Me quieren sepultar hondos monarcas,
capas de odio, desprecios incuestionables,
torceduras de tobillo, ágiles pájaros cuyo pecho
no sangra.
Y yo me limito a perseguir el afán oculto
de los árboles, la sangre que licua un cuerpo dormido-.
mi energía, instalando
en ella, cenizas y no humo,
de espermas antiguos y no sabios.
De flores quemadas por el vértigo
que no por el delirio, mi cuerpo solloza
e instaura en sí la ira y el flagelo.
Y soy prisionero de un ataúd ambiguo
que sólo por dentro se cierra.
Soy la fuerza que arrastra constantemente
ciegos elementos, mi cuerpo es una extremidad
del fuego y de la siembra, la gelatina intacta
que supura la tierra en sus lloviznas.
Lombrices, sombras, húmedas anarquías,
de este planeta anquilosado, cuyo éxito
es relativo: muestra, muéstrame, la faz
erosionada de la madera y el cuchillo.
Estíos elementos, crucifijos con los dientes
redondeados, bordes frutales que las aves
picotean.
Soy la fuerza que se opone al instinto,
la naturaleza irreal que superpone capas y capas,
el óxido matinal que permuta trigos por metales,
yo, la tierra bendecida por el castigo.
Me quieren sepultar hondos monarcas,
capas de odio, desprecios incuestionables,
torceduras de tobillo, ágiles pájaros cuyo pecho
no sangra.
Y yo me limito a perseguir el afán oculto
de los árboles, la sangre que licua un cuerpo dormido-.