​MAR.19.-Placebo
Una noche de presidio con cerrojos
transformaba en azabache la lujuria.
Incapaz de soportar tamaña injuria
con vinagre se aliñaban mis antojos.
Recordaba viejos tiempos juveniles
disipados de alborotos y parrandas,
con perfumes de jazmines y lavandas
en muchachas atrevidas y gentiles.
Las burbujas seductoras y el cristal,
el flirteo inteligente sin dobleces,
sutileza, poco ruido, muchas nueces,
y en mis ojos una aurora boreal.
En las sábanas entrega decidida
con ternura disfrazada de pasión,
implorando de la musa inspiración
que retrase la inminente despedida.
De topacios o zafiros las miradas
con fragancias de cerezas en los besos,
disfrutando cada instante los traviesos
e inocentes jugueteos de las Hadas.
Pero ahora que mi cama está vacía
de azucenas, de esmeraldas, de tigresas,
de jilgueros, de panteras, de princesas,
quiero hacer de mi nostalgia poesía.
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Churrete