Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Incendié mi iceberg de amor silente,
hechizado en tus labios escarlata.
Se mezclo con mi frío mar de plata
levantando marea inconsecuente.
Calmado espejo, lomo tan fulgente,
haz nocturno que al canto así delata,
la tristeza de ausencia me arrebata,
toda costa en naufragio de rompiente
Busco vestigios, pistas cinceladas,
del mar que no refresca ya mi piedra,
se alborotó mi sueño en marejadas,
trepando en el silencio como hiedra.
Colmadas esperanzas horcajadas
en ocaso de amor que sólo medra.
Gracias Juno por tu ayuda en este poema...
Última edición: