Reflexiones en "El Tamboura"
El Tamboura deja entrar a Don Hilario
que saluda con prudencia al presidente.
-¿Qué ha pasado en El Tamboura, Don Vicente?
-¡No me toques los cojones, secretario!
En la mesa salchichón y vino tinto,
en la barra la doncella descarada,
los poetas la mirada ensimismada,
y el jolgorio del Tamboura yace extinto.
-Ya no quiere Dartañana visitarnos,
hace tiempo que no veo al Cardenal,
el silencio de Aramís es proverbial,
y hasta Porthos viene poco a provocarnos.
-Pero Lobo ha regresado (¡Qué alegría!)
-Y cargado con fecunda inspiración.
-¡Pues que traigan el Godello en un porrón!
-Regresemos a la buena poesía.
La doncella se aproxima con lujuria,
sus pezones con un ritmo demencial.
-Nos despiertas los instintos de animal.
-¿No percibes que hay desánimo y penuria?
-La tristeza de "Poetas en Acción"
es problema que conviene analizar
sin por ello pretender, ni molestar,
ni tener -por descontado- la razón.
-Es normal que entre poetas haya roces,
y hay verdades que molestan si se dicen.
-Y opiniones que es mejor que se suavicen
por si acaso se interpretan como atroces.
-Mas también es menester que el susceptible
considere buena fe en el que critica,
que la práctica del verso significa
voluntad de asimilar lo perfectible.
-No entraremos en ninguna discusión,
mas parece que la báscula acaricia
la desdicha del error y la injusticia
que supone el proceder sin proporción.
Y olvidarse del trabajo y de la entrega
de poetas que anteponen su interés
evitando que los legos den traspiés
cuando el reto de un poema es su refriega.
-¡Olvidemos las rencillas iracundas
y que vuelva la concordia a gobernar!
-Con tintorro por la causa hay que brindar.
-(¡Las caderas de la moza son rotundas!)
--..--
Churrete
El Tamboura deja entrar a Don Hilario
que saluda con prudencia al presidente.
-¿Qué ha pasado en El Tamboura, Don Vicente?
-¡No me toques los cojones, secretario!
En la mesa salchichón y vino tinto,
en la barra la doncella descarada,
los poetas la mirada ensimismada,
y el jolgorio del Tamboura yace extinto.
-Ya no quiere Dartañana visitarnos,
hace tiempo que no veo al Cardenal,
el silencio de Aramís es proverbial,
y hasta Porthos viene poco a provocarnos.
-Pero Lobo ha regresado (¡Qué alegría!)
-Y cargado con fecunda inspiración.
-¡Pues que traigan el Godello en un porrón!
-Regresemos a la buena poesía.
La doncella se aproxima con lujuria,
sus pezones con un ritmo demencial.
-Nos despiertas los instintos de animal.
-¿No percibes que hay desánimo y penuria?
-La tristeza de "Poetas en Acción"
es problema que conviene analizar
sin por ello pretender, ni molestar,
ni tener -por descontado- la razón.
-Es normal que entre poetas haya roces,
y hay verdades que molestan si se dicen.
-Y opiniones que es mejor que se suavicen
por si acaso se interpretan como atroces.
-Mas también es menester que el susceptible
considere buena fe en el que critica,
que la práctica del verso significa
voluntad de asimilar lo perfectible.
-No entraremos en ninguna discusión,
mas parece que la báscula acaricia
la desdicha del error y la injusticia
que supone el proceder sin proporción.
Y olvidarse del trabajo y de la entrega
de poetas que anteponen su interés
evitando que los legos den traspiés
cuando el reto de un poema es su refriega.
-¡Olvidemos las rencillas iracundas
y que vuelva la concordia a gobernar!
-Con tintorro por la causa hay que brindar.
-(¡Las caderas de la moza son rotundas!)
--..--
Churrete