Histrión
Poeta recién llegado
¡Ay! Milenios vienen y van al ritmo de tu oleaje, pero tú sigues igual. Ahora que puedes, océano sanguinario, explícame porque enamoras tanta gente, solo para no verla nunca más. Y es que me enfurece ver que arrullas y meces tiernamente al velero, cuando tus intenciones son verlo azotar. ¡Dame razones para amarte cuando bien conozco tu crueldad! Océano hipócrita, ¿cómo acallan tus aguas las voces atormentadas de aquellos aventureros que sedujiste y luego hiciste naufragar?
¡Ah, mar condenador! ¿Cuántos amores separaste y nunca volviste a juntar? ¿Cuántas veces un buque zarpó para no volver jamás? ¡Hipócrita! Tus aguas profundas son heladas con la gelidez de la muerte y tus superficies, tibias, con el calor del llanto derramado, que no se sabe si viene o va...
Y aunque todos sabemos que el tiburón también llora, titubea y se sonroja, contéstame antes de morir yo mismo entre tus aguas ¿Cómo consiguen tus aguas ser azules, cuando tanta sangre debió volverlas rojas?
¡Ah, mar condenador! ¿Cuántos amores separaste y nunca volviste a juntar? ¿Cuántas veces un buque zarpó para no volver jamás? ¡Hipócrita! Tus aguas profundas son heladas con la gelidez de la muerte y tus superficies, tibias, con el calor del llanto derramado, que no se sabe si viene o va...
Y aunque todos sabemos que el tiburón también llora, titubea y se sonroja, contéstame antes de morir yo mismo entre tus aguas ¿Cómo consiguen tus aguas ser azules, cuando tanta sangre debió volverlas rojas?