Enfermedad de Chagas
Poeta recién llegado
MARABUNTA
Hace mucho tiempo que no lanzo una granada; días que apenas recuerdo… He tenido, además, este sueño recurrente, desde que soy como un ser que habita una ruina.
En él, vago por un laberinto en el que caen los pájaros, estallando al rozar los forrajes del suelo. De repente a mis pies crece un tallo con hormigas, un tallo negro que las hormigas carcomen.
Las hormigas suelen entonces huir, escalando pasadizos y cadáveres de ave que forman escalerillas; escapan las agujas del aire y devoran ciudades repletas de rostros.
Yo regreso después de un zozobrante agotamiento, a donde, camino rojo y encorvado, se empina mi casa y a su orilla crece un muro zigzagueante, formando una red nerviosa.
En la boca del muro nace una fuente que arde; esto siempre es así. Yo engroso este muro y lo trepo entonces para poder observar: pasillos sin acústica, túneles, astromelias volviéndose fusiles; hormigas que recorren una sombra dormida sobre una grieta que huye.
Despierto con la sensación de guardar una fruta metálica en la fuente abierta de mis manos. Tomo una hoja en blanco y trato de dibujar un rostro, pero mi rostro ya es otro; se cierra desvaneciéndose, habla como un golpe lluvioso, como una flecha gritando desde mi sola existencia hasta el susurro final de sus heridos.
10/02/2011.