Josef Arreguín
Poeta recién llegado
A veces sientes como paso a paso
la soledad avanza internándose,
en lo profundo de tu ser y apaga
la luminosidad de tus ojos y alma,
no razonas y tu enfoque se confunde
entre oscuras sombras de árboles
en esa jungla a la que llaman vida
te inmovilizas sin saber si es miedo
o desinterés a continuar la lucha,
tu mente con un notorio bostezo
intenta retomar actividades
y va formando ideas a medias
que no dicen mucho;
Las rosas rojas que solían gustarte
dejaron de existir en tu jardín
porque el cielo ha llorado tanto
al mirar tu rostro apagado
que ya no hubo gotas de lluvia
para regar la tierra donde las sembraste
El luto de un vestido negro
que tantas ocasiones usaste
con el que lucías la figura
de un cuerpo que ahora yace postrado
sin energía y que solo reacciona
ante las necesidades naturales.
Hay en tu rostro un cierto gesto
que no identificas, si es risa irónica
o mueca del dolor que encierras
con una muralla de rocas llamadas
razones, que más que razones
son las excusas que encontraste
para cerrar tu corazón al sentimiento
porque estas cansada.....
porque vivir se ha vuelto un astío
y la única razón que encuentras para
aferrarte a este mundo es la cobardía
de no arrancarte en pedazos el alma.
En tus manos un viejo libro de poesía
que pareciera contagiado por tu pena
y el negro de sus letras se escurre
entre sus paginas y pareciera que
la tinta cae entre tus dedos y palmas.
En el viento una melodía
que por lógica, aunque sea la canción
más hermosa de esta vida, a tu oído
le parece solo un himno a la melancolía
una vez más intentas despertar a tu mente
con ligeras palmadas en tus mejillas
solo para beber un vaso de agua
y con un buenas noches a ti misma
te tiras sobre las sabanas de tu cama.
Lentamente, pareciera que la depresión
abandonara tu cuerpo, aunque sea
solo por las horas que le restan a la noche
necesitas retomar fuerza para continuar
enfrentando al circo en el que se paga
con dolor por las risas y ya al despertar
escuchar un ahogado " te amo "
de la única persona que podría decirlo
con sinceridad, parada frente al espejo
lo escuchas de ti misma y finalmente,
miras en tu rostro una sonrisa,
aunque ésta, sea fingida...
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