Cris Ryan
herida viviente del sino
Adiós leyendas y romanes
enamorados suspiros sollozantes;
se acaban los ojos la cara
el color de la piel la voz
la cuidada figura elegante;
nacer es heredar el consabido fin.
Obliga sin trampa
al desapego de todo
paso a la eternidad.
Silenciosa llega
te vuelve ausente;
el despojo es ceniza blanca
fin de terrena esperanza.
¡Deja tanta prisa!
El hado
está a la puerta y llama...
después de este segundo;
está a la puerta y llama...
después de este segundo;
inquietante silencio es la muerte.
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