coral paris
Poeta adicto al portal
MARCAS MI OQUEDAD
Esconderé mis noches cuando la luz me ciegue
para tejer despacio el sinsabor de ausencia,
cobarde soy al tiempo de consumir la esencia
creciendo esa inocencia que al verte yo aprendí.
No recuerdo tu cara, sí tu mirada loca,
teniendo entre tu boca mi enarbolado lirio,
amantes en las noches mis senos florecían
bailando entre tus labios cual manantial cautivo.
Me duermo entre tus brazos en cada madrugada
cariño no me dejes susurras en mi oído,
me enredo en tus deseos, me arrullas y de nuevo
duermo por no morir cuando siento tu ausencia.
Hoy marcas mi oquedad con tu veneno exacto
rotas mediando huella en mi condena hiriente,
el hambre nos devora, no esquivas desafíos
minutos que detienen mimando los delirios.
Eres audaz subiendo, bajando presuroso
trepando a los abismos sin nubes ni tropiezos,
y crece lo imposible tenso de amor el hilo
se templa azul el cielo, ampara nuestro gozo.
Remonto tu bordillo con mis suaves caderas
la sangre en nuestras venas va rauda y a su paso,
blanquísima azucena ondea su guadaña
esa bandera esquiva que venimos gastando.
©coralparis
Esconderé mis noches cuando la luz me ciegue
para tejer despacio el sinsabor de ausencia,
cobarde soy al tiempo de consumir la esencia
creciendo esa inocencia que al verte yo aprendí.
No recuerdo tu cara, sí tu mirada loca,
teniendo entre tu boca mi enarbolado lirio,
amantes en las noches mis senos florecían
bailando entre tus labios cual manantial cautivo.
Me duermo entre tus brazos en cada madrugada
cariño no me dejes susurras en mi oído,
me enredo en tus deseos, me arrullas y de nuevo
duermo por no morir cuando siento tu ausencia.
Hoy marcas mi oquedad con tu veneno exacto
rotas mediando huella en mi condena hiriente,
el hambre nos devora, no esquivas desafíos
minutos que detienen mimando los delirios.
Eres audaz subiendo, bajando presuroso
trepando a los abismos sin nubes ni tropiezos,
y crece lo imposible tenso de amor el hilo
se templa azul el cielo, ampara nuestro gozo.
Remonto tu bordillo con mis suaves caderas
la sangre en nuestras venas va rauda y a su paso,
blanquísima azucena ondea su guadaña
esa bandera esquiva que venimos gastando.
©coralparis
Última edición: