Arlequin_Kabuki
Poeta recién llegado
Este patético respirar, la patética forma de mi traje, el odio que aunque quiero no puedo, los ojos obscuros, tu corazón obtuso, tu mirada maldita y tu sonrisa de apenas, hoy mis entrañas están estrujadas y mi brazo no puede alzarse, la guerra por esto no me va dar tregua, mientras las balas silban sobre mi cabeza yo me acurruco con tu retrato y el pánico que me produce tu imagen tambalea mis huesos, me invade el olor de los muertos, de la sangre derramada. El rictus del crucificado se sobre pone una y otra ves sobre la de tu rostro, entonces lloro y mi dedo se queda quieto sin poder estirar el gatillo, me incorporo, aun con el tambaleo de mis huesos para recibir la ráfaga de golpe, y los silbidos se convierten en calor que enciende mis carnes y las arranca mis huesos, entonces caigo como un guiñapo, como el trapo ensangrentado que alguna ves fue tu mascada. Mira; los ojos de mis camaradas, de mis hermanos, de mis mil transfiguraciones; siente el frío intenso que escarcha mi piel y no deja moverme. Mira; la soledad que se asoma tras de mis párpados; la llaga de tu nombre que no se cierra; el perro del que su aullido siempre a sido en mi memoria el heraldo de la muerte. Mira; cuantos dientes le quedan a mi calavera; la masa grisácea que conforma las sombras de mis ancestros; el dios arrugado de la noche. Mira; tu ausencia que se sienta en mi pecho y me degollá con la botella rota; el humo de tabaco que va sacando mis tripas por el ombligo. Mira; al muerto que a quedado tendido después de tu marcha.
Última edición: