Etéreo
Poeta recién llegado
Le obsequie margaritas a tus ojos acompañado de todo el amor que guardaba y de sueños, para que no estén solos y estos me pagan con plazas inertes de pensamientos; devolví esa energía cinética profunda y moribunda, para que lean otras gentes mi malestar con el amor y el karma me hizo pagar con amarga amargura senil.
Llegue a la conclusión de que lo nuestro era siempre encontrarnos en las situaciones que lluvias y angustias nos llamaban, para luego perdernos minuciosamente entre sueños y así volver a buscarnos en la realidad; consiguiendo de la nada, empezar todo de nuevo.
Quería quedarme con tu mirada, oh cuanto quería—y que margaritas sean nuestra compañía, callando al mismo viento y perdiéndonos en pensamientos, matando el tiempo en sueños despiertos; rebosantes ingenuos, en que nos hemos convertido.