Marguerite Yourcenar- El Yugo

libelula

Moderadora del foro Nuestro espacio.
Miembro del equipo
Moderadores
YOURCENAR2.jpg

Reseña biográfica
Poeta, novelista e historiadora belga de origen francés nacida en Bruselas en 1903.
Huérfana de madre desde su nacimiento, fue educada con gran esmero por su padre quien fomentó en ella el interés por la literatura. Publicó la primera colección de poemas en 1921 bajo el título "El jardín de las quimeras" y una segunda colección en 1922 denominada "Los dioses no han muerto".
Viajó a Estados Unidos en 1939 como catedrática de Literatura comparada en el Instituto Sarah Lawrence College de Nueva York, y posteriormente estableció su residencia definitiva en el estado de Maine, obteniendo la nacionalidad norteamericana en 1948. Fue reconocida mundialmente por la publicación de la novela "Las memorias de Adriano" en 1951, fama consolidada con otras novelas entre las que sobresale "Opus Nigrum" en 1968. En 1980 fue galardonada con la Legión de Honor y nombrada miembro de la Academia Francesa.
Falleció en diciembre de 1987. ©


El poema del yugo

Las mujeres de mi país llevan sobre los hombros un yugo;
Su corazón pesado y lento oscila entre esos dos polos;
A cada paso, dos grandes baldes de leche chocan
Uno con otro contra sus rodillas;
El alma materna de las vacas, la espuma del pasto masticado,
Brotan en olas nauseosas dulces.

Soy igual que la sirvienta de la granja;
A lo largo del dolor me avanzo de un paso firme;
El balde del lado izquierdo está lleno de sangre;
Puedes beber y saciarte de ese pujante jugo.
El balde del lado derecho está lleno de hielo;
Puedes inclinarte y contemplar tu rostro laso.
Así voy entre mi destino y mi suerte,
Entre mi sangre caliente y líquida y mi amor límpido muerto.
Y cuando esté segura que ni espejo ni bebida
Pueden ya distraer o sosegar tu corazón salvaje,
No quebraré el espejo resignado,
No volcaré el balde donde sangró toda mi vida.
Iré llevando mi balde de sangre en la noche negra
Allí donde están los muertos que en él a beber vendrán.
Iré donde están las olas con mi balde de hielo;
El breve gemido de la orilla será menos dulce que mi llanto;
Un rostro pálido grande se asomará a la duna
Y ese espejo, que ya no quieres, reflejará la faz calma de la luna.



Versión de Silvia Barón-Supervielle



 
Última edición:
YOURCENAR2.jpg

Reseña biográfica
Poeta, novelista e historiadora belga de origen francés nacida en Bruselas en 1903.
Huérfana de madre desde su nacimiento, fue educada con gran esmero por su padre quien fomentó en ella el interés por la literatura. Publicó la primera colección de poemas en 1921 bajo el título "El jardín de las quimeras" y una segunda colección en 1922 denominada "Los dioses no han muerto".
Viajó a Estados Unidos en 1939 como catedrática de Literatura comparada en el Instituto Sarah Lawrence College de Nueva York, y posteriormente estableció su residencia definitiva en el estado de Maine, obteniendo la nacionalidad norteamericana en 1948. Fue reconocida mundialmente por la publicación de la novela "Las memorias de Adriano" en 1951, fama consolidada con otras novelas entre las que sobresale "Opus Nigrum" en 1968. En 1980 fue galardonada con la Legión de Honor y nombrada miembro de la Academia Francesa.
Falleció en diciembre de 1987. ©


El poema del yugo

Las mujeres de mi país llevan sobre los hombros un yugo;
Su corazón pesado y lento oscila entre esos dos polos;
A cada paso, dos grandes baldes de leche chocan
Uno con otro contra sus rodillas;
El alma materna de las vacas, la espuma del pasto masticado,
Brotan en olas nauseosas dulces.

Soy igual que la sirvienta de la granja;
A lo largo del dolor me avanzo de un paso firme;
El balde del lado izquierdo está lleno de sangre;
Puedes beber y saciarte de ese pujante jugo.
El balde del lado derecho está lleno de hielo;
Puedes inclinarte y contemplar tu rostro laso.
Así voy entre mi destino y mi suerte,
Entre mi sangre caliente y líquida y mi amor límpido muerto.
Y cuando esté segura que ni espejo ni bebida
Pueden ya distraer o sosegar tu corazón salvaje,
No quebraré el espejo resignado,
No volcaré el balde donde sangró toda mi vida.
Iré llevando mi balde de sangre en la noche negra
Allí donde están los muertos que en él a beber vendrán.
Iré donde están las olas con mi balde de hielo;
El breve gemido de la orilla será menos dulce que mi llanto;
Un rostro pálido grande se asomará a la duna
Y ese espejo, que ya no quieres, reflejará la faz calma de la luna.



Versión de Silvia Barón-Supervielle




No había tenido el gusto de leer a esta poeta, me ha dejado fascinada, su juego con el simbolismo y ese modo actual y profundo de escribir. Reconocida mundialmente y qué ignorancia la mía de no conocerla, tomo nota de sus obras. Muchas gracias, Isabel, por acercárnosla, ha sido un placer descubrirla.
Un abrazo grande,
Eva
 
No había tenido el gusto de leer a esta poeta, me ha dejado fascinada, su juego con el simbolismo y ese modo actual y profundo de escribir. Reconocida mundialmente y qué ignorancia la mía de no conocerla, tomo nota de sus obras. Muchas gracias, Isabel, por acercárnosla, ha sido un placer descubrirla.
Un abrazo grande,
Eva
No había tenido el gusto de leer a esta poeta, me ha dejado fascinada, su juego con el simbolismo y ese modo actual y profundo de escribir. Reconocida mundialmente y qué ignorancia la mía de no conocerla, tomo nota de sus obras. Muchas gracias, Isabel, por acercárnosla, ha sido un placer descubrirla.
Un abrazo grande,
Eva
Que va Eva, a veces hasta es bueno un poco de ignorancia, no haberlo leído todo nos deja esa sorpresa por descubrir, que nos llegan justo en el momento que transitamos otros caminos, que conocemos otros compañeros de vida, y su presencia nos enriquece Mi ignorancia de muchos temas me ha dado la felicidad conocerlos en una nueva etapa de la vida en la que me llegaba como un regalo.
Un abrazo grande, Eva.
 
YOURCENAR2.jpg

Reseña biográfica
Poeta, novelista e historiadora belga de origen francés nacida en Bruselas en 1903.
Huérfana de madre desde su nacimiento, fue educada con gran esmero por su padre quien fomentó en ella el interés por la literatura. Publicó la primera colección de poemas en 1921 bajo el título "El jardín de las quimeras" y una segunda colección en 1922 denominada "Los dioses no han muerto".
Viajó a Estados Unidos en 1939 como catedrática de Literatura comparada en el Instituto Sarah Lawrence College de Nueva York, y posteriormente estableció su residencia definitiva en el estado de Maine, obteniendo la nacionalidad norteamericana en 1948. Fue reconocida mundialmente por la publicación de la novela "Las memorias de Adriano" en 1951, fama consolidada con otras novelas entre las que sobresale "Opus Nigrum" en 1968. En 1980 fue galardonada con la Legión de Honor y nombrada miembro de la Academia Francesa.
Falleció en diciembre de 1987. ©


El poema del yugo

Las mujeres de mi país llevan sobre los hombros un yugo;
Su corazón pesado y lento oscila entre esos dos polos;
A cada paso, dos grandes baldes de leche chocan
Uno con otro contra sus rodillas;
El alma materna de las vacas, la espuma del pasto masticado,
Brotan en olas nauseosas dulces.

Soy igual que la sirvienta de la granja;
A lo largo del dolor me avanzo de un paso firme;
El balde del lado izquierdo está lleno de sangre;
Puedes beber y saciarte de ese pujante jugo.
El balde del lado derecho está lleno de hielo;
Puedes inclinarte y contemplar tu rostro laso.
Así voy entre mi destino y mi suerte,
Entre mi sangre caliente y líquida y mi amor límpido muerto.
Y cuando esté segura que ni espejo ni bebida
Pueden ya distraer o sosegar tu corazón salvaje,
No quebraré el espejo resignado,
No volcaré el balde donde sangró toda mi vida.
Iré llevando mi balde de sangre en la noche negra
Allí donde están los muertos que en él a beber vendrán.
Iré donde están las olas con mi balde de hielo;
El breve gemido de la orilla será menos dulce que mi llanto;
Un rostro pálido grande se asomará a la duna
Y ese espejo, que ya no quieres, reflejará la faz calma de la luna.



Versión de Silvia Barón-Supervielle



Hombre, por fin conozco a una escritora de las que nos vais presentando.
"Memorias de Adriano" fue mi libro de cabecera durante un verano, me lo llevaba de gira por los pueblos cuando iba tocando. Recuerdo que solo era capaz de leer una página al acostarme, eso sí, varias veces, porque me parecía que decía tantas cosas que algo se me escapaba, y todas las variantes que se me ocurrían me parecían interesantes. (Menudo lector estoy hecho :p)
Más tarde fui leyendo algún otro libro suyo que ya no recuerdo.
Me has traído al presente una época muy bonita de mi vida, Isabel, muchas gracias.
Un fuerte abrazo.
Javi
 
Hombre, por fin conozco a una escritora de las que nos vais presentando.
"Memorias de Adriano" fue mi libro de cabecera durante un verano, me lo llevaba de gira por los pueblos cuando iba tocando. Recuerdo que solo era capaz de leer una página al acostarme, eso sí, varias veces, porque me parecía que decía tantas cosas que algo se me escapaba, y todas las variantes que se me ocurrían me parecían interesantes. (Menudo lector estoy hecho :p)
Más tarde fui leyendo algún otro libro suyo que ya no recuerdo.
Me has traído al presente una época muy bonita de mi vida, Isabel, muchas gracias.
Un fuerte abrazo.
Javi
Javier, tu honestidad y tu cercanía, son tu tarjeta de presentación, la que siempre estuvo ahí, la que uno agradece encontrarse en un mundo de mentiras.
Entiendo perfectamente esa forma de leer, de volver a la página una y otra vez en esa búsqueda de la profundidad que encierran sus letras.
Gracias por estar aquí, Javi.
Un fuerte abrazo a un canario de adopción.
Isabel
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba