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María, lo peor es que crecí

Hernan Parada

Poeta adicto al portal
(María de las estrellas, el paradigma del poeta)

Esto, es un simple homenaje a María; María que está viento, que está cielo, que está estrella. A ella la conocí por unas letras, que no se qué adjetivo colocarles: no sé si son bellas, magníficas, grandiosas o intensas; Nunca la vi, sólo le he leído algunas pocas cosas; quedé perplejo. En todo caso es más de lo que puede explicarse. La Grandísima María, fue una pequeña niña de la ciudad de Bogotá. Ella escribió los versos que al comienzo de éste escrito cito, a la edad de 7 años. Lamentablemente a ella se le fue la vida en este planeta a los trece, cuando se dirigía a de Bogotá a Tunja (mi ciudad natal) en un accidente automovilístico. Pero su recuerdo invariablemente permanecerá entre los que la hemos leído: colombianos y no colombianos, poetas y no poetas. Aunque para éstos últimos, espero les haga reflexionar acerca de su obra misma; por eso digo María, el paradigma del poeta.


“El zapatero no tiene zapatos.
El carpintero no tiene madera.
La secretaría no tiene secretos.
El siquiatra no tiene loquitos.
El médico no tiene remedio.
La gracia no tiene payaso.
Y yo,
que tengo un planeta dentro de mi botella,
no tengo donde poner mi botella
en este planeta”


¿Cómo explicárselo a una niña?

Mejor dicho
¿cómo decirte que mi boca,
mi puño y mi letra,
quedan derrotados, desvanecidos, inmóviles,
derrumbados y enmudecidos
ante la cicatriz que dejan tus inmensamente intensas letras
en las mismas letras (la poesía)?

Ver el mundo es fácil.
Pero distinguir “sus disímiles formas
no es producto únicamente
de la experiencia de la vida…”
del transito por los años.

Yo no lo creía.
Es más, pensaba que jamás lo iba a creer.
Aunque si lo había pensado…
en cierto modo, aún soy muy joven
(espero comprendas que es diferente el creer al pensar).

Aún no tengo zapatos, madera,
secretos, locuras, enfermedades ni payasadas
como los que tú sentiste:
mis zapatos están más cansados que mis pies
y aún no están tan viejos;
mi madera no es suficiente
para recuperar siquiera un árbol;
mis secretos no los he revelado,
porque yo mismo no los “re-conozco”;
mis locuras no son locuras
sino simples manifestaciones de inconformismo
(¿inconformismo contra qué?);
mis enfermedades son inventadas,
me hago el solitario para tratar que me hagan caso y me sientan lastima;
mis payasadas son simples recursos de distracción:
la apariencia no es sincera, ni con ella misma…

Pero, eso no es nada.
Lo peor es que crecí
y me bebí el mundo que había dentro de mi botella;
ahora no tengo botella, ni planeta
¿Cómo explicárselo a una niña?
 
Última edición:
¿Cómo decirle a la niña que el doctor esta enfermo de muerte? Hernán en esta ocasión nos compartes un poema paradoja. Donde nos sitúas en los momentos donde nos hemos terminado nuestros recursos existenciales. ¿Qué se hace en ese momento? ¿Cómo hacerle saber al féretro que en realidad no estamos muertos, solo nos hemos acabado la botella. Amigo curiosamente la botella se llena de alguna manera rara que yo no comprendo. Un placer leerte amigo, un abrazo y todas las estrellas.
 
¿Cómo decirle a la niña que el doctor esta enfermo de muerte? Hernán en esta ocasión nos compartes un poema paradoja. Donde nos sitúas en los momentos donde nos hemos terminado nuestros recursos existenciales. ¿Qué se hace en ese momento? ¿Cómo hacerle saber al féretro que en realidad no estamos muertos, solo nos hemos acabado la botella. Amigo curiosamente la botella se llena de alguna manera rara que yo no comprendo. Un placer leerte amigo, un abrazo y todas las estrellas.

Luchov,

Muy agradable e, igualmente, interesante reflexión.

mmm

Creo que te hizo falta leer la introducción que hize; allí te darás cuenta que
quize que el texto fuera mucho más allá. Puede que al leerla,
se cambie todo el sentido del texto; además eso es lo que yo espero.

Como un ejercicio interesante, te propongo que leas la introducción (en el caso de que no la hayas leido; por que, eso sí, se nota que leiste el poema) o que la leas de nuevo, a ver que me dices.

Saludos poeta
 
(María de las estrellas, el paradigma del poeta)

Esto, es un simple, pero sentido homenaje a María; María que está viento, que está cielo, que está estrella. A ella la conocí por unas letras, que no se qué adjetivo colocarles: no sé si son bellas, magníficas, grandiosas o intensas; Nunca la vi, sólo le he leído algunas pocas cosas; quedé perplejo. En todo caso es más de lo que puede explicarse. La Grandísima María, fue una pequeña niña de la ciudad de Bogotá. Ella escribió los versos que al comienzo de éste escrito cito, a la edad de 7 años. Lamentablemente a ella se le fue la vida en este planeta a los trece, cuando se dirigía a de Bogotá a Tunja (mi ciudad natal) en un accidente automovilístico. Pero su recuerdo invariablemente permanecerá entre los que la hemos leído: colombianos y no colombianos, poetas y no poetas. Aunque para éstos últimos, espero les haga reflexionar acerca de su obra misma; por eso digo María, el paradigma del poeta.


“El zapatero no tiene zapatos.
El carpintero no tiene madera.
La secretaría no tiene secretos.
El siquiatra no tiene loquitos.
El médico no tiene remedio.
La gracia no tiene payaso.
Y yo,
que tengo un planeta dentro de mi botella,
no tengo donde poner mi botella
en este planeta”


¿Cómo explicárselo a una niña?

Mejor dicho
¿cómo decirte que mi boca,
mi puño y mi letra,
quedan derrotados, desvanecidos, inmóviles,
derrumbados y enmudecidos
ante la cicatriz que dejan tus inmensamente intensas letras
en las mismas letras (la poesía)?

Ver el mundo es fácil.
Pero distinguir “sus disímiles formas
no es producto únicamente
de la experiencia de la vida…”
del transito por los años.

Yo no lo creía.
Es más, pensaba que jamás lo iba a creer.
Aunque si lo había pensado…
en cierto modo, aún soy muy joven
(espero comprendas que es diferente el creer al pensar).

Aún no tengo zapatos, madera,
secretos, locuras, enfermedades ni payasadas
como los que tú sentiste:
mis zapatos están más cansados que mis pies
y aún no están tan viejos;
mi madera no es suficiente
para recuperar siquiera un árbol;
mis secretos no los he revelado,
porque yo mismo no los “re-conozco”;
mis locuras no son locuras
sino simples manifestaciones de inconformismo
(¿inconformismo contra qué?);
mis enfermedades son inventadas,
me hago el solitario para tratar que me hagan caso y me sientan lastima;
mis payasadas son simples recursos de distracción:
la apariencia no es sincera, ni con ella misma…

Pero, eso no es nada.
Lo peor es que crecí
y me bebí el mundo que había dentro de mi botella;
ahora no tengo botella, ni planeta
¿Cómo explicárselo a una niña?


Me gusto mucho este poema, el estilo que has manejado y la fuente de inspiracion que manejaste. Un buen poema, un gusto leerte. salu2 y abrazos
 
Hernán, quizás no sea tan complicado explicar, leí la introducción y el poema dos veces, si la María escribía versos tan joven, era inteligente, quizás entienda mejor que nadie como conectar con todo, a veces pensamos que los niños no saben tanto y creo que son mas listos que nosotros, la historia es triste, pero es bella y nos deja reflexionando como responder a un niño cuando hace una pregunta difícil, pero te repito que en muchos casos ellos nos enseñan a nosotros.
Una historia triste, pero muy emocionante y para todos, porque todo lo que hace meditar es bueno.
Unas muy merecidas estrellas.

Gracias Marta,

no, en verdad, creo que en modo alguno
es algo complicado de entender, solo falta
disposición y/o disponibilidad.

Una correcta interpretación.

Saludos Poetisa
 
(María de las estrellas, el paradigma del poeta)

Esto, es un simple, pero sentido homenaje a María; María que está viento, que está cielo, que está estrella. A ella la conocí por unas letras, que no se qué adjetivo colocarles: no sé si son bellas, magníficas, grandiosas o intensas; Nunca la vi, sólo le he leído algunas pocas cosas; quedé perplejo. En todo caso es más de lo que puede explicarse. La Grandísima María, fue una pequeña niña de la ciudad de Bogotá. Ella escribió los versos que al comienzo de éste escrito cito, a la edad de 7 años. Lamentablemente a ella se le fue la vida en este planeta a los trece, cuando se dirigía a de Bogotá a Tunja (mi ciudad natal) en un accidente automovilístico. Pero su recuerdo invariablemente permanecerá entre los que la hemos leído: colombianos y no colombianos, poetas y no poetas. Aunque para éstos últimos, espero les haga reflexionar acerca de su obra misma; por eso digo María, el paradigma del poeta.


“El zapatero no tiene zapatos.
El carpintero no tiene madera.
La secretaría no tiene secretos.
El siquiatra no tiene loquitos.
El médico no tiene remedio.
La gracia no tiene payaso.
Y yo,
que tengo un planeta dentro de mi botella,
no tengo donde poner mi botella
en este planeta”


¿Cómo explicárselo a una niña?

Mejor dicho
¿cómo decirte que mi boca,
mi puño y mi letra,
quedan derrotados, desvanecidos, inmóviles,
derrumbados y enmudecidos
ante la cicatriz que dejan tus inmensamente intensas letras
en las mismas letras (la poesía)?

Ver el mundo es fácil.
Pero distinguir “sus disímiles formas
no es producto únicamente
de la experiencia de la vida…”
del transito por los años.

Yo no lo creía.
Es más, pensaba que jamás lo iba a creer.
Aunque si lo había pensado…
en cierto modo, aún soy muy joven
(espero comprendas que es diferente el creer al pensar).

Aún no tengo zapatos, madera,
secretos, locuras, enfermedades ni payasadas
como los que tú sentiste:
mis zapatos están más cansados que mis pies
y aún no están tan viejos;
mi madera no es suficiente
para recuperar siquiera un árbol;
mis secretos no los he revelado,
porque yo mismo no los “re-conozco”;
mis locuras no son locuras
sino simples manifestaciones de inconformismo
(¿inconformismo contra qué?);
mis enfermedades son inventadas,
me hago el solitario para tratar que me hagan caso y me sientan lastima;
mis payasadas son simples recursos de distracción:
la apariencia no es sincera, ni con ella misma…

Pero, eso no es nada.
Lo peor es que crecí
y me bebí el mundo que había dentro de mi botella;
ahora no tengo botella, ni planeta
¿Cómo explicárselo a una niña?


Me he quedado sin habla. Que bello todo. Un abrazo, compañero
 
Magistral obra amigo, que me ha dejado en absoluto silencio y asombro, ante tus letras que llevan a la reflexión como ante las letras de la nena de sólo 7 años.
Aplaudo esta obra que se mueve en una tristeza muy hermosa.
Besos de luz


Gracias Brujiss

me siento complacido y sonrojado con
lo que pude haber dejado en tì
mediante este escrito

saludos poetisa
 
Gracias por comentar en mis versos.

Me agradó mucho leer este poema, pero lo cierto es que esconde demasiada tristeza... Me gusta sobretodo, la última parte:
"Pero, eso no es nada.
Lo peor es que crecí
y me bebí el mundo que había en mi botella; ahora no tengo botella, ni planeta.
¿Cómo explicárselo a una niña?"
Parece ser que hay una falta en el alma, que nunca regresará. Parece ser que la infancia y la inocencia del niño que se fue, ya no está.
Saludos.
 
Dos grandes poemas, el de la niña María y el tuyo como homenaje a María, muy bien orientado y muy bien llevado. Es triste y, quizás, algo cruel, pero la vida no deja de ser ese camino sinuoso del que nunca sabes que va a aparecer después de cada curva. Te felicito y aplaudo por tu poema y por ese detalle magistral que has tenido, demuestra un gran corazón. Estrellas y un fuerte y fraternal abrazo.
 
RománticaEmocional;1752752 dijo:
Gracias por comentar en mis versos.

Me agradó mucho leer este poema, pero lo cierto es que esconde demasiada tristeza... Me gusta sobretodo, la última parte:
"Pero, eso no es nada.
Lo peor es que crecí
y me bebí el mundo que había en mi botella; ahora no tengo botella, ni planeta.
¿Cómo explicárselo a una niña?"
Parece ser que hay una falta en el alma, que nunca regresará. Parece ser que la infancia y la inocencia del niño que se fue, ya no está.
Saludos.

Agradezco tu visita,

espoero que este escrito te haya dejado alguito

saludos poetisa
 
Raúl Rouco;1752784 dijo:
Dos grandes poemas, el de la niña María y el tuyo como homenaje a María, muy bien orientado y muy bien llevado. Es triste y, quizás, algo cruel, pero la vida no deja de ser ese camino sinuoso del que nunca sabes que va a aparecer después de cada curva. Te felicito y aplaudo por tu poema y por ese detalle magistral que has tenido, demuestra un gran corazón. Estrellas y un fuerte y fraternal abrazo.

Muy buena interpretación hermano,

me siento bastante complacido...

incluso un poco ruborizado por tus ´palabras

Muchas gracuias

saludos poeta
 
Amigo muy hermoso todo lo que expresaste en tu escritura, y el poema de Maria es excelente, lleno de sus pensamientos, al igual que tu poema es realmente excelente.
Un abrazo hermano
 
brujis estas muy rica felicidades por tu belleza en cuanto al poema da lo mismo viendo a esta hermosura de mujer como brujiss que de bruki no tiene nada es una princesa al igual que la moderadora
 
Hernan admiro esa sentida y profunda correspondencia que manifiestas en esta obra para con esa niña y su visión a tan corta edad.

Te dejo mis estrellas

Un abrazo fraterno y saludos...
 
Hernan admiro esa sentida y profunda correspondencia que manifiestas en esta obra para con esa niña y su visión a tan corta edad.

Te dejo mis estrellas

Un abrazo fraterno y saludos...

Lo que esperaba
y sobretodo espero,
es que el poema corresponda con el lector...

en un sentido de reflexión.

un gran comentario

saludos poeta
 
Estoy tan re sensible, y no comprendo por qué.
Este poema me ha llegado hasta la médula, desde el nombre que fue el me trajo hasta aquí.
Mira, todo es bello, pero algo inexplicable de ahondar más porque todo está plasmado, y es para sensibilizarse.
Tu creciste, María descansa y escribe versos para los ángeles y para Dios.
Realmente, muy emotivo.
Gracias por compartirlo, amigo
Las estrellas te las envía desde el Cielo, María...



me quedo en silencio ante la innegable profundidad de tu comentario

ademàs admiro tu sencibilidad

gracias por tu magnifico aporte

asludos poetisa
 
Bellos y versos que llaman a la reflexión entre profundos sentimientos. Nos perdimos una gran poetiza, con esas preguntas y manera de versar a los siete años. Aplausos a tus letras, abrazos a tí por tu sensibilidad y merecidas estrellas al tu cielo y al de la niña.

hermano,

creo que no la perdimos,
sería más bien que se fué a declamar a otra parte...

agradezco mucho tu aporte.

saludos poeta!
 

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