Tu mano imanta, amor, los instrumentos,
y me provoca, mientras echo redes,
quemar los cabos para que te quedes
en este mar completo de fragmentos.
Y en el arco salobre de tu lengua
la luz de la tormenta es un anzuelo,
que muerdo con vesania y con recelo,
mientras crece la luna, mientras mengua.
Mejor será soltarte porque sabes
de sobra la profundidad del suelo,
del agua de mi verso su deshielo,
la ruta migratoria de las aves.
En otro precipicio y en el mismo
espejo de tus ojos el abismo.
y me provoca, mientras echo redes,
quemar los cabos para que te quedes
en este mar completo de fragmentos.
Y en el arco salobre de tu lengua
la luz de la tormenta es un anzuelo,
que muerdo con vesania y con recelo,
mientras crece la luna, mientras mengua.
Mejor será soltarte porque sabes
de sobra la profundidad del suelo,
del agua de mi verso su deshielo,
la ruta migratoria de las aves.
En otro precipicio y en el mismo
espejo de tus ojos el abismo.
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