Álex Hernández
Poeta recién llegado
¿Cuántas veces no te has preguntando el propósito de la vida? Te ves al espejo, y no logras encontrar motivos para seguir respirando. Evalúas todas tus alternativas, y visitas todos los bares de la ciudad, buscando respuestas. Te preguntas, si hay algo malo en ti; te ves al espejo, y sonríes con tristeza, esperando que aquel reflejo te regrese el saludo. El tiempo pasa, y aquellas estaciones de tren, se han quedado vacías, pero tú, eres el único pasajero. La gente se vuelve vieja y amargada. Llena su cerebro de historias inconclusas, pero tú, sigues soñando con un pasado que no va a volver. Esperas pacientemente la muerte, con un tanto de desespero, porque sabes, que si hay vida, habrá un último suspiro entre tus labios.
Vives en un pasado que no va volver. Estás enamorada de un recuerdo, lleno de sensaciones falsas, que nunca fueron realmente necesarias para llenar el vacío que has dejado en un costado del pecho. A menudo te desnudas, y besas tus pezones; recorres el laberinto infinito de tu piel, pero ese pensamiento de vacío que llevas en lo profundo de tus pensamientos, no desaparece… Siempre permanece. Y a pesar de no tener ganas de nada, sigues sonriendo.
¿Cuántas veces no te has preguntado sobre el propósito de la vida? Sigues buscando en lugares incorrectos. Te llenas de ira, y prefieres vivir dentro de un sueño, donde tu alma es libre de besar y tocar el cielo. Pero, sigues siendo presa de tus pensamientos. Sigues teniendo las mismas cerraduras sangrantes en los talones de tus piernas.
¡Me hace falta el aroma frutillas en tu cabello! Tuve que continuar escribiendo, y escribiendo, porque el tiempo se encargó de borrar completamente aquellos ojos marrones.
Olvide mencionar que es la carta de suicidio más corta que he escrito. Ojala, y en esta ocasión tenga un poco de suerte. He gastado más de mil páginas escribiendo, y siempre regreso a casa, con la cabeza baja, y el corazón hecho pedazos.
Vives en un pasado que no va volver. Estás enamorada de un recuerdo, lleno de sensaciones falsas, que nunca fueron realmente necesarias para llenar el vacío que has dejado en un costado del pecho. A menudo te desnudas, y besas tus pezones; recorres el laberinto infinito de tu piel, pero ese pensamiento de vacío que llevas en lo profundo de tus pensamientos, no desaparece… Siempre permanece. Y a pesar de no tener ganas de nada, sigues sonriendo.
¿Cuántas veces no te has preguntado sobre el propósito de la vida? Sigues buscando en lugares incorrectos. Te llenas de ira, y prefieres vivir dentro de un sueño, donde tu alma es libre de besar y tocar el cielo. Pero, sigues siendo presa de tus pensamientos. Sigues teniendo las mismas cerraduras sangrantes en los talones de tus piernas.
¡Me hace falta el aroma frutillas en tu cabello! Tuve que continuar escribiendo, y escribiendo, porque el tiempo se encargó de borrar completamente aquellos ojos marrones.
Olvide mencionar que es la carta de suicidio más corta que he escrito. Ojala, y en esta ocasión tenga un poco de suerte. He gastado más de mil páginas escribiendo, y siempre regreso a casa, con la cabeza baja, y el corazón hecho pedazos.