ANTHUA62
El amor: agua de vida y esperanza...
... Recuerdo tus tardes allá cuando niños, mi enamoramiento (ahora lo sé), de infantil ensueño, donde ni siquiera un beso te soñaba dar. Inocencia pura. Pero yo, todas las tardes allí frente a tu casa, sin faltar a la cita, escapaba de mi madre con cualquier descuido tan solo para mirarte.
Esperaba y esperaba, hasta que se abría la puerta, para tú, aparecer. Entónces, ¡tu magia aceleraba mi pecho! y algo muy grande que no podía comprender, me regocijaba. Así permanecía extasiado mirándote ir y venir sobre la bicicleta. Siempre linda, siempre pulcra, siempre feliz. Yo, mirando mi humilde atuendo, mi pantalón raído y gastados zapatos, te sentía lejos. Por ello escondía detrás de aquél árbol frente a tu casa mis 6 años de edad con ese sentir de alegría y tristeza entremezclados. Entónces, surgió espontáneo el deseo de decirte todo lo que sentía allá en el salón de clases donde acudíamos todas las mañanas de lunes a viernes. "El respeto al derecho ajeno, es la paz"; nombre glorioso de nuestra escuela en la ciudad de México, Distrito Federal. Frase también gloriosa y célebre de Don Benito Pablo Juárez García, Presidente de México, bien llamado "Benemérito de las Américas".
...Allí estabas sentada al frente a mi derecha y, cuando me mirabas, ¡me derretía tu sonrisa!. No podía explicármelo, solo sentía y sentía algo que me regocijaba con adicción. Pero sin embargo, cuando me acercaba a ti con intensión, me helaba la timidéz, quedando como estatua frente a tu hermosura. ¡Eras la niña más linda de toda la escuela! La más admirada por todos, hasta por los maestros y señoras, mismas que al dejar y recoger a sus hijos, frecuentemente lo decían a tu orgullosa madre, doña Inés. "¡Que linda es Irma, cuidela mucho!" -decían.
... Entoncés, un día en el recreo, me armé de un inusitado valor (producto de una noche de desvelo) y, te me declaré y sin cumplir con protocolos y frente a tus "damas de compañía eternas", te pedí a rajatabla que fueras mi novia. ¡Caray! aun lo recuerdo. Y para mi sorpresa y la de tus damas, ¡me dijiste que si! Entónces corrí y corrí en pleno recreo por toda la escuela feliz proclamándome mi sorprendente y maravillosa dicha.
Así todas las tardes, detrás de aquél árbol donde tu casa, asomaba plena mi sonrisa. Y la tuya aparecía con su disposición a salir furtivos al jardín cercano. ¡Jamás te dí un beso, ni tu a mi! Tan solo tomé tu mano, ¡ah pero cuánto te sentí! ... Y llegó tu poesía para describir escrito todo mi sentir.
"¡Tus labios chiquitos parecen cual lindos manguitos!" ... "Mi corazón late a mil por hora, cuando te acercas y me dices: ¡hola!"...
... Hoy, a mis 55 años y todas mis canas, aun te recuerdo. Aun estás aquí, viva y sonriente como cuando esperaba trás de aqúel árbol tu llegada. Estás en cada letra de cada verso que dejó en mi vida tu poesía.
Gracias Irma.
Un beso ... ése beso.
Anthua62
México 13-05-15
Esperaba y esperaba, hasta que se abría la puerta, para tú, aparecer. Entónces, ¡tu magia aceleraba mi pecho! y algo muy grande que no podía comprender, me regocijaba. Así permanecía extasiado mirándote ir y venir sobre la bicicleta. Siempre linda, siempre pulcra, siempre feliz. Yo, mirando mi humilde atuendo, mi pantalón raído y gastados zapatos, te sentía lejos. Por ello escondía detrás de aquél árbol frente a tu casa mis 6 años de edad con ese sentir de alegría y tristeza entremezclados. Entónces, surgió espontáneo el deseo de decirte todo lo que sentía allá en el salón de clases donde acudíamos todas las mañanas de lunes a viernes. "El respeto al derecho ajeno, es la paz"; nombre glorioso de nuestra escuela en la ciudad de México, Distrito Federal. Frase también gloriosa y célebre de Don Benito Pablo Juárez García, Presidente de México, bien llamado "Benemérito de las Américas".
...Allí estabas sentada al frente a mi derecha y, cuando me mirabas, ¡me derretía tu sonrisa!. No podía explicármelo, solo sentía y sentía algo que me regocijaba con adicción. Pero sin embargo, cuando me acercaba a ti con intensión, me helaba la timidéz, quedando como estatua frente a tu hermosura. ¡Eras la niña más linda de toda la escuela! La más admirada por todos, hasta por los maestros y señoras, mismas que al dejar y recoger a sus hijos, frecuentemente lo decían a tu orgullosa madre, doña Inés. "¡Que linda es Irma, cuidela mucho!" -decían.
... Entoncés, un día en el recreo, me armé de un inusitado valor (producto de una noche de desvelo) y, te me declaré y sin cumplir con protocolos y frente a tus "damas de compañía eternas", te pedí a rajatabla que fueras mi novia. ¡Caray! aun lo recuerdo. Y para mi sorpresa y la de tus damas, ¡me dijiste que si! Entónces corrí y corrí en pleno recreo por toda la escuela feliz proclamándome mi sorprendente y maravillosa dicha.
Así todas las tardes, detrás de aquél árbol donde tu casa, asomaba plena mi sonrisa. Y la tuya aparecía con su disposición a salir furtivos al jardín cercano. ¡Jamás te dí un beso, ni tu a mi! Tan solo tomé tu mano, ¡ah pero cuánto te sentí! ... Y llegó tu poesía para describir escrito todo mi sentir.
"¡Tus labios chiquitos parecen cual lindos manguitos!" ... "Mi corazón late a mil por hora, cuando te acercas y me dices: ¡hola!"...
... Hoy, a mis 55 años y todas mis canas, aun te recuerdo. Aun estás aquí, viva y sonriente como cuando esperaba trás de aqúel árbol tu llegada. Estás en cada letra de cada verso que dejó en mi vida tu poesía.
Gracias Irma.
Un beso ... ése beso.
Anthua62
México 13-05-15
Última edición: