Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
La soledad pega duro cuando va
más allá de la carne, hasta el alma.
Como un aguijón vertiendo su veneno,
una copa de vinagre y otra de ajenjo.
De todas las circunstancias de la vida,
sentirse solos aún en compañía,
son las mariposas negras de nuestra primavera,
aquella noche oscura, sin luna ni estrellas.
Es la espesa bruma que oculta nuestro norte,
es el verdugo aguardando en el umbral de la corte.
Es el canto constante de aquel grillo
calando en cada latido.
La penumbra que queda
después que la vela se ha extinguido.
Extinta la luz sólo queda oscuridad y frío,
ese tormento que existe en la frontera entre amor y olvido.
Y es que de todas las circunstancias de la vida
sentirse solos aún en compañía,
es esa noche oscura, sin luna ni estrellas,
son las mariposas negras en primavera.
Pues la soledad pega duro, así
cuál yugo ajustando cada vez más su nudo.
La soledad pega duro, si...
y más cuando estoy contigo
pues cada vez te siento más lejos
cuando estás conmigo.
Reniel Floyer - Paraguay
más allá de la carne, hasta el alma.
Como un aguijón vertiendo su veneno,
una copa de vinagre y otra de ajenjo.
De todas las circunstancias de la vida,
sentirse solos aún en compañía,
son las mariposas negras de nuestra primavera,
aquella noche oscura, sin luna ni estrellas.
Es la espesa bruma que oculta nuestro norte,
es el verdugo aguardando en el umbral de la corte.
Es el canto constante de aquel grillo
calando en cada latido.
La penumbra que queda
después que la vela se ha extinguido.
Extinta la luz sólo queda oscuridad y frío,
ese tormento que existe en la frontera entre amor y olvido.
Y es que de todas las circunstancias de la vida
sentirse solos aún en compañía,
es esa noche oscura, sin luna ni estrellas,
son las mariposas negras en primavera.
Pues la soledad pega duro, así
cuál yugo ajustando cada vez más su nudo.
La soledad pega duro, si...
y más cuando estoy contigo
pues cada vez te siento más lejos
cuando estás conmigo.
Reniel Floyer - Paraguay