Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
El poder del día termina,
la hora esperada llega,
(la noche...excitando… la noche).
Con las copas de vino brillan
los ojos de las damas
que desde los
balcones contemplan
los suspiros de andantes
filtreos para esperar
el abrazo de la mañana.
Pinceladas de rojo,
labios y mejillas,
solfeando melodías que se
refieren a reales pasiones,
a la inundación de lágrimas,
a la voluptuosidad,
a la locura del mundo
y al bar, allí en donde
no transcurre el tiempo.
Los Ángeles
corren el velo
para aclamar a las
mariposas nocturnas y
a sus bocas de
campanas alegres.
la hora esperada llega,
(la noche...excitando… la noche).
Con las copas de vino brillan
los ojos de las damas
que desde los
balcones contemplan
los suspiros de andantes
filtreos para esperar
el abrazo de la mañana.
Pinceladas de rojo,
labios y mejillas,
solfeando melodías que se
refieren a reales pasiones,
a la inundación de lágrimas,
a la voluptuosidad,
a la locura del mundo
y al bar, allí en donde
no transcurre el tiempo.
Los Ángeles
corren el velo
para aclamar a las
mariposas nocturnas y
a sus bocas de
campanas alegres.
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