Cubre aun la luz a la tarde,
el calor cuelga de las ramas
alimentando sus brotes con colores brillantes;
el silencio se adentra tenaz
serenando las hojas de los árboles.
Se llena el aire de jazmines y alhelíes,
arrancando aromas del sur.
Se unieron en mi corazón los dos puntos;
abrí la ventana de la añoranza
y se escapó toda,
respire lo mucho que me da la vida,
la hice mía
y empecé de nuevo.
Sentí en mis ojos por primera vez
la luz errante,
la luz que pasa una y otra vez
con sentimientos diferentes.
Colgué de ella mi alma
y la deje vagar
para que nunca mas se sienta atada
a lugares con banderas de colores.
Con la boca libre
y el corazón sin rejas,
solo con el perfume de los sentimientos
y las luces a rastras,
volé tarde tras tarde.
Ví el dolor,
hice mío el placer,
desaté de mi mochila el sufrimiento,
soñé con la luz en los ojos
y el perfume en el centro del alma.
el calor cuelga de las ramas
alimentando sus brotes con colores brillantes;
el silencio se adentra tenaz
serenando las hojas de los árboles.
Se llena el aire de jazmines y alhelíes,
arrancando aromas del sur.
Se unieron en mi corazón los dos puntos;
abrí la ventana de la añoranza
y se escapó toda,
respire lo mucho que me da la vida,
la hice mía
y empecé de nuevo.
Sentí en mis ojos por primera vez
la luz errante,
la luz que pasa una y otra vez
con sentimientos diferentes.
Colgué de ella mi alma
y la deje vagar
para que nunca mas se sienta atada
a lugares con banderas de colores.
Con la boca libre
y el corazón sin rejas,
solo con el perfume de los sentimientos
y las luces a rastras,
volé tarde tras tarde.
Ví el dolor,
hice mío el placer,
desaté de mi mochila el sufrimiento,
soñé con la luz en los ojos
y el perfume en el centro del alma.
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