EPICTETO
Poeta adicto al portal
Ocultas en tu falda,
el camino más promiscuo
y mis alas que se escapan,
junto al vuelo de tu imagen casta.
No es motivo de antojo,
el sexo por desalojo
a mi mano que muy compleja,
y tus piernas disparejas.
Y gimes como una santa,
que a parir un santo sufre
de tantos besos se nutre,
y de todo el resto se espanta.
Cuando pateas la calle,
ella te patea a ti
si es que quieres conseguir
los placeres del vivir.
No es cuestión de ser infartante
ni diosa de boutique.
Si algo he aprendido,
del amor que es tan incesante,
que no gana cual galante
ni agraciado en su imagen,
afortunado es el que ama
más allá de lo elegante.
el camino más promiscuo
y mis alas que se escapan,
junto al vuelo de tu imagen casta.
No es motivo de antojo,
el sexo por desalojo
a mi mano que muy compleja,
y tus piernas disparejas.
Y gimes como una santa,
que a parir un santo sufre
de tantos besos se nutre,
y de todo el resto se espanta.
Cuando pateas la calle,
ella te patea a ti
si es que quieres conseguir
los placeres del vivir.
No es cuestión de ser infartante
ni diosa de boutique.
Si algo he aprendido,
del amor que es tan incesante,
que no gana cual galante
ni agraciado en su imagen,
afortunado es el que ama
más allá de lo elegante.
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