pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miré una figura en mi cama,
mientras le acariciaba
la brisa fresca que en silencio
se colaba por la ventana,
la vi tan frágil y desprotegida
que el deseo de abrazarla
me oprimia con insistencia...
Pude oler el frío que la envolvía,
rígida en el pecho
su latir no sonaba,
un lamento se escuchaba
en su cuerpo abandonado...
En la piel el calor no gobernaba
y su rostro triste
en la conciencia me golpeaba,
pude ver la última lágrima
que fue su despedida del llanto...
Puedo verla en mi cama
y deseo acariciarla,
acerco mi mano a su rostro
y no puedo tocarla,
mis manos en ella se desvanecen
y me veo suspendida del suelo,
la última lágrima
era nuestra,
el morir de su cuerpo
y el renacer de mi en alma...
De su amor muerto soy fantasma
y de su resurgir en mi renace,
a veces es necesario dejar
el espíritu libre
para poder ver otro camino,
el dolor tiene que morir
para forjar un nuevo destino,
lejos de aquel
que en mi cuerpo
fue castigo.
Última edición: