Si ocultan el nombre de la poetisa que lo escribió, daría lo mismo, sabría que eres tú, la preciosa e inigualable Lomafresquita, la simpática y cariñosa hormiguilla atómica. Lleva tu sello inconfundible, en el estilo, en algunas de las palabras empleadas, y, sobre todo, en ese anhelo de alcanzar lo bello y etéreo que se alza en remolinos hacia las inmensidades, más allá de todo lo perceptible con los sentidos, y en cuyas luces y fuentes de cristalinas aguas deseas purificar tu alma, elevándote, ingrávida, en mil sensaciones preñadas de colores, de dulces melodías, de paz, y de sosiego, todo ello enmarcado entre guirnaldas entrelazadas con los lazos del amor eterno.
Más allá de cuanto esperaba, surgiste hermosa como un prado pleno de margaritas y amapolas, y conquistaste la amistad, la ternura, el cariño, la admiración, y la consideración, de este servidor de Vd., jaja, incondicional amigo, que te quiere por lo bonita que eres en tu ser, y por lo cálido, sencillo, natural, y bello de tu poesía.
Te dejo las estrellas más radiantes de cuantas constelaciones brillan en los cielos eternos, más allá de sus resplandores se extienden mares de azul intenso, que besan con sus aguas, blancas orillas, y tras ellas, un infinito mar de verdor y de vida. Que en ese más allá encuentres lo anhelado. Y, si la maquinilla carajota, jajajajaja, utilizando tus simpáticas palabras, no se opone, reputación bien merecida por lo profundo, elevado, y bello de tu poema.
Besos en alas de los vientos.