calammaro
Poeta asiduo al portal
Quise sentirme solo...
Y el recio atardecer venidero encontró cobijo en mi espalda...
Quise sentirme solo...
Y no fue suficiente sentir el claqueteo de tus zapatos abandonar esta estancia.
Y quise sentirme solo...
Más aún el cubierto huérfano de ti en la mesa, me recordó que no estabas,
la percha vacía, la cajonera tan hueca,
y la respuesta muda recibida a cada una de mis preguntas,
fueron testigos de esta soledad...
Y quise sentirme solo,
pero no fuí tan valiente.
el reloj jugó con ventaja a sabiendas que el ganaría...
la noche se convirtió en cortina de mi dormitorio,
Lo que antes se antojara deseo,
ahora se convertía en mi miedo...
La percha continuaba vacía,
en la cajonera dormitaba tu eco,
la voz burlona en el espejo me susurró:
cuidado con las cosas que deseas...
Y el recio atardecer venidero encontró cobijo en mi espalda...
Quise sentirme solo...
Y no fue suficiente sentir el claqueteo de tus zapatos abandonar esta estancia.
Y quise sentirme solo...
Más aún el cubierto huérfano de ti en la mesa, me recordó que no estabas,
la percha vacía, la cajonera tan hueca,
y la respuesta muda recibida a cada una de mis preguntas,
fueron testigos de esta soledad...
Y quise sentirme solo,
pero no fuí tan valiente.
el reloj jugó con ventaja a sabiendas que el ganaría...
la noche se convirtió en cortina de mi dormitorio,
Lo que antes se antojara deseo,
ahora se convertía en mi miedo...
La percha continuaba vacía,
en la cajonera dormitaba tu eco,
la voz burlona en el espejo me susurró:
cuidado con las cosas que deseas...