Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Inclemente desconsuelo,
tallado en los obeliscos,
desde el Egipto,
hasta las murallas de Palenque,
con ancianas figuras...
Que repose el vasto saber,
con las silenciosas miradas,
que no se pierde más,
que lo que el hombre ha dejado,
teñirse de ignorancia,
con las ansias del perpetuo pilar,
que sume los ojos del cancerbero,
con las llaves de un cielo cerrado,
sin que la piedra sea realidad,
si no un escarmiento al idiota...
Báculo sagrado,
que se rompa en serpientes,
con colmillos afilados,
para los que deseen la muerte,
sin perder nada,
mas que su miserable existencia,
que llenará salones.... salas...
Extinguiendo los fuegos sagrados,
que el Olimpo se vacíe,
si entre los pies de Mercurio,
se han dolido mis venas,
acusando a más de uno,
de ser simplemente... vastos mentirosos,
que el volcán detone,
entre las murallas de Jericó,
que no serán ahora las trompetas,
las que arranquen la victoria,
sino poderoso brazo,
que esgrima una espada.
¿Excalibur?
con el canto de la Ninfa,
que protege al acero,
con la estigma del justo,
sin saber que nada lo es...
Parcas mediocres,
que celebran la muerte,
con tijeras doradas,
y tintes púrpuras,
con aliento a cementerio,
cremando los cuerpos... las almas...
Torturas inimaginables,
para los condenados al exilio,
de esos paraísos que realmente,
son papeles en blanco,
vendidos por los necios...
Papiros enrollados os dejo,
con el sello en rojo,
el viento en blanco
y el mar en violeta,
que el disco solar termina...
Que el manto de diamantes cubra,
la Luna mi amada... mi hechizo...
¡Mi noche!
L.V.
tallado en los obeliscos,
desde el Egipto,
hasta las murallas de Palenque,
con ancianas figuras...
Que repose el vasto saber,
con las silenciosas miradas,
que no se pierde más,
que lo que el hombre ha dejado,
teñirse de ignorancia,
con las ansias del perpetuo pilar,
que sume los ojos del cancerbero,
con las llaves de un cielo cerrado,
sin que la piedra sea realidad,
si no un escarmiento al idiota...
Báculo sagrado,
que se rompa en serpientes,
con colmillos afilados,
para los que deseen la muerte,
sin perder nada,
mas que su miserable existencia,
que llenará salones.... salas...
Extinguiendo los fuegos sagrados,
que el Olimpo se vacíe,
si entre los pies de Mercurio,
se han dolido mis venas,
acusando a más de uno,
de ser simplemente... vastos mentirosos,
que el volcán detone,
entre las murallas de Jericó,
que no serán ahora las trompetas,
las que arranquen la victoria,
sino poderoso brazo,
que esgrima una espada.
¿Excalibur?
con el canto de la Ninfa,
que protege al acero,
con la estigma del justo,
sin saber que nada lo es...
Parcas mediocres,
que celebran la muerte,
con tijeras doradas,
y tintes púrpuras,
con aliento a cementerio,
cremando los cuerpos... las almas...
Torturas inimaginables,
para los condenados al exilio,
de esos paraísos que realmente,
son papeles en blanco,
vendidos por los necios...
Papiros enrollados os dejo,
con el sello en rojo,
el viento en blanco
y el mar en violeta,
que el disco solar termina...
Que el manto de diamantes cubra,
la Luna mi amada... mi hechizo...
¡Mi noche!
L.V.
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