Ya sé.
No me digan más.
Todo es una cuestión de herencia
-esos malditos genes-.
O de azar.
De mi hermano dicen ¡qué guapo!
-su rostro es pura armonía-.
De mí que tengo cara de buena persona
-en versión cubista-.
Daniel, mi hermano, liga mucho,
yo no ligo más que con mujeres
que están tan desesperadas como yo.
Pero un día la fortuna se alió conmigo
y gané treinta millones de euros a la lotería.
Ropa de marca, un chalé junto a la playa,
una mansión con vistas, tres automóviles deportivos,
un yate en Marbella, escapadas a hoteles de cinco estrellas,
comidas en restaurantes de varios tenedores.
Vamos, una vida de lujo.
Ahora las mujeres hablan sin parar de mi irresistible atractivo.
He dejado de tener cara de buena persona
-en versión cubista-.
Ahora me parezco a George Clooney.
No me digan más.
Todo es una cuestión de herencia
-esos malditos genes-.
O de azar.
De mi hermano dicen ¡qué guapo!
-su rostro es pura armonía-.
De mí que tengo cara de buena persona
-en versión cubista-.
Daniel, mi hermano, liga mucho,
yo no ligo más que con mujeres
que están tan desesperadas como yo.
Pero un día la fortuna se alió conmigo
y gané treinta millones de euros a la lotería.
Ropa de marca, un chalé junto a la playa,
una mansión con vistas, tres automóviles deportivos,
un yate en Marbella, escapadas a hoteles de cinco estrellas,
comidas en restaurantes de varios tenedores.
Vamos, una vida de lujo.
Ahora las mujeres hablan sin parar de mi irresistible atractivo.
He dejado de tener cara de buena persona
-en versión cubista-.
Ahora me parezco a George Clooney.
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