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Más Tamboura, por favor

VicenteMoret

Moder. Biblioteca P. Clásica.Cronista del Tamboura
Miembro del equipo
Moderadores
Presidente y mesonera
se están tomando una caña,
y a la lengua dan con saña
estudiante y camarera.
La ocasión es de primera
para ligar con la moza,
que con la birra retoza,
y trata de engatusar
al mosquetero y juglar
para que lave la loza.

El Tamboura está desierto
porque la noche fue dura
y todavía perdura
tufillo de perro muerto.
Mas, si lo que observo es cierto,
nos visita Musador:
el mosquetero mejor
que frecuentaba estos lares,
porque con vino y yantares
es poeta rompedor.

Con risas y con abrazos
se recibe al Feligrés,
pero hablaremos después
de nuestros estrechos lazos.
¡Escancia unos pelotazos!
La función va a proseguir.
No me quiero resistir
a retomar las veladas,
divertidas y alocadas,
cuyo fin era escribir.

..--..

VicenteMoret

..--..

NOTA INFORMATIVA Y AVISO PARA NAVEGANTES: Quienes no sepan de qué va esto pueden ponerse al día leyendo el contenido del siguiente enlace...

http://www.mundopoesia.com/foros/temas/300-las-memorias-del-tamboura.445779/
 
Última edición:
Bueno, tampoco es para dejarte solo...

Dos viejos amigos se encuentran después de diez años y, queriendo resucitar viejos tiempos, van a tomar un café (ambos tienen prohibido el alcohol por sus abusos juveniles) al bar de antaño. Las manchadas mesas de madera han sido reemplazadas por unas impecables de fórmica, las arañas donde las arañas hicieran sus telas han sido sustituidas por luces de neón, en lugar de la joven y opulenta mesera de otros tiempos los atiende un cuarentón atildado de dudosas orientaciones... El café lo sirven frío, y los amigos, que por algo son amigos, pronto se despiden con un abrazo entrañable y comprensivo: es difícil que el río vuelva atrás...

abrazo
J.
 
Bueno, tampoco es para dejarte solo...

Dos viejos amigos se encuentran después de diez años y, queriendo resucitar viejos tiempos, van a tomar un café (ambos tienen prohibido el alcohol por sus abusos juveniles) al bar de antaño. Las manchadas mesas de madera han sido reemplazadas por unas impecables de fórmica, las arañas donde las arañas hicieran sus telas han sido sustituidas por luces de neón, en lugar de la joven y opulenta mesera de otros tiempos los atiende un cuarentón atildado de dudosas orientaciones... El café lo sirven frío, y los amigos, que por algo son amigos, pronto se despiden con un abrazo entrañable y comprensivo: es difícil que el río vuelva atrás...

abrazo
J.

Probablemente... ¡Pero fue tan bonito!

Un fuerte abrazo, Jorge.
 
Como soy un tipo creo bastante curioso, leí lo que pude encontrar por ahí del Tamboura. Pueden haber existido otros, pero creo que el tan mentado establecimiento existió en Santiago de Compostela. Me enteré que “servía” algo de jazz en vivo, además de tragos y comida. Por ahí, el mago Anthony Blake (José Luis Panizo González, Oviedo, 1955), lo define como un lugar “pijo” (“cheto”, en nuestra jerga por entonces).

Comprendo el sentimiento. Si bien yo no era una fiera nocturna desbocada a esa edad, con mis amigos y mis compañeros de la universidad solíamos ir a una enorme discoteca llamada “Enterprise” en mi ciudad. El lugar, opino, era “popular”, “progre” y “pijo” casi por partes iguales, un equilibrio casi imposible de alcanzar en cualquier parte del mundo. Queríamos tanto el lugar, que cuando nos referíamos al mismo, hablábamos de “el Templo”. En la actualidad, aquella vieja “Avenida del Ruido” (como se le apodaba), poseedora por entonces de más de cuarenta discotecas y un número similar de bares, es ahora una masa informe de tiendas, supermercados, edificios de compañías de seguros, panaderías y cualquier otra esquizofrenia urbana que te quieras imaginar.

Como te comenta Jorge, nadie puede detener el curso del río. Pero tampoco el de las memorias, que es el único capaz de pasar por el mismo lugar cuantas veces quiera.

Mi gran saludo de siempre.

Presidente y mesonera
se están tomando una caña,
y a la lengua dan con saña
estudiante y camarera.
La ocasión es de primera
para ligar con la moza,
que con la birra retoza,
y trata de engatusar
al mosquetero y juglar
para que lave la loza.

El Tamboura está desierto
porque la noche fue dura
y todavía perdura
tufillo de perro muerto.
Mas, si lo que observo es cierto,
nos visita Musador:
el mosquetero mejor
que frecuentaba estos lares,
porque con vino y yantares
es poeta rompedor.

Con risas y con abrazos
se recibe al Feligrés,
pero hablaremos después
de nuestros estrechos lazos.
¡Escancia unos pelotazos!
La función va a proseguir.
No me quiero resistir
a retomar las veladas,
divertidas y alocadas,
cuyo fin era escribir.

..--..

VicenteMoret

..--..

NOTA INFORMATIVA Y AVISO PARA NAVEGANTES: Quienes no sepan de qué va esto pueden ponerse al día leyendo el contenido del siguiente enlace...

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