Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
ya son más tardes leyendo en el diario
que ésta tarde con sus nubes grises
pronostican lluvia en los techos
en los prados
en los capullos
y tal vez en un descuido suyo
en su mirada
ya son más amaneceres
despertando al despertador
que aquellas madrugadas juntos
sobornando a la persiana
para que engañara al día
y no entrara ni un rayo de luz
a cruzar la habitación
y con ello pudiera detener
el desenfreno de los besos
la caricias y el de las palabras
que sabían a miel y caían rendidas
en nuestros oídos
ya son más días sin sus días
amándole a distancia
extrañado de extrañarle
sin saber qué es de su vida
acercándome a la razón de creer
que todo fue un mal sueño
perdiendo de mis labios su sabor de mandarina
cruzando por las noches la frontera que divide
el amor del hueco que dejó en la cama
ya es más tiempo sin su vida en mi vida
más tiempo de haber partido del que
compartimos juntos
más dolor de que no esté a una cuarta
de mi mano que el dolor de enamorado
más de cumplir la promesa de amarle
y de esperarle sin preguntas
más de esperar a que se canse
de sus playas y aleluyas
que regrese a respirar entre mis brazos
a sentir en ellos paz y calma.
Due® 09.09.11 En una tarde en la que la soledad aprieta la garganta como angustia.
que ésta tarde con sus nubes grises
pronostican lluvia en los techos
en los prados
en los capullos
y tal vez en un descuido suyo
en su mirada
ya son más amaneceres
despertando al despertador
que aquellas madrugadas juntos
sobornando a la persiana
para que engañara al día
y no entrara ni un rayo de luz
a cruzar la habitación
y con ello pudiera detener
el desenfreno de los besos
la caricias y el de las palabras
que sabían a miel y caían rendidas
en nuestros oídos
ya son más días sin sus días
amándole a distancia
extrañado de extrañarle
sin saber qué es de su vida
acercándome a la razón de creer
que todo fue un mal sueño
perdiendo de mis labios su sabor de mandarina
cruzando por las noches la frontera que divide
el amor del hueco que dejó en la cama
ya es más tiempo sin su vida en mi vida
más tiempo de haber partido del que
compartimos juntos
más dolor de que no esté a una cuarta
de mi mano que el dolor de enamorado
más de cumplir la promesa de amarle
y de esperarle sin preguntas
más de esperar a que se canse
de sus playas y aleluyas
que regrese a respirar entre mis brazos
a sentir en ellos paz y calma.
Due® 09.09.11 En una tarde en la que la soledad aprieta la garganta como angustia.
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