Victoria M.
Poeta recién llegado
Lo que os contaré a continuación ocurrió hace ya mucho tiempo y es importante destacar que el marco de la situación, aunque destacable, no es objeto principal del siguiente relato. En realidad, el eje central de la cuestión gira entorno a una niña con muchos granos en el rostro. Un hecho, por otro lado, corriente, pero en ocasiones complejo.
El centro educativo había sido asediado por demonios, pero no era algo insólito ni aislado. Es costumbre en la isla de Mallorca disfrazarse de "dimoni" por San Antonio, patrón de los animales. Llegados a este punto, me gustaría subrayar que todas las bestias se hallan bajo la sombra y protección del santo, no solamente los animales agraciados o con alguna funcionalidad para el ser humano, sino también las alimañas.
Esclarecido este detalle sin mucha transcendencia, os daré otro mayor: las máscaras tienen la capacidad de transformar la identidad de las personas débiles de espíritu. Aunque en esta ocasión, hablar de fragilidad no sería justo, pues esa niña retraída y con múltiples granos en el rostro se encontraba lastimada, golpeada, mutilada y malherida por las crueles burlas de sus compañeros de clase. ¡Oh, afable y dulce niñez extraviada! ¡Oh, inseparable antifaz para encubrir tanto pesar!
Ese día no se quitó la careta de demonio, porque por vez primera sintió que podía camuflarse entre sus semejantes sin que los granos del rostro se interpusieran en su camino. Pero os garantizo, queridos lectores, que algunas personas no gozan jamás de buena fortuna. En cualquier caso, resultó peculiar que no se desprendiera de la máscara siquiera para beber agua. Dicha extravagancia volvió a significar motivo de alboroto... Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente.
Finalmente, a todo esto solo añadiré que esa niña fui yo, y las máscaras me siguen entusiasmando. ¡Cuán grandes son algunos elementos!
El centro educativo había sido asediado por demonios, pero no era algo insólito ni aislado. Es costumbre en la isla de Mallorca disfrazarse de "dimoni" por San Antonio, patrón de los animales. Llegados a este punto, me gustaría subrayar que todas las bestias se hallan bajo la sombra y protección del santo, no solamente los animales agraciados o con alguna funcionalidad para el ser humano, sino también las alimañas.
Esclarecido este detalle sin mucha transcendencia, os daré otro mayor: las máscaras tienen la capacidad de transformar la identidad de las personas débiles de espíritu. Aunque en esta ocasión, hablar de fragilidad no sería justo, pues esa niña retraída y con múltiples granos en el rostro se encontraba lastimada, golpeada, mutilada y malherida por las crueles burlas de sus compañeros de clase. ¡Oh, afable y dulce niñez extraviada! ¡Oh, inseparable antifaz para encubrir tanto pesar!
Ese día no se quitó la careta de demonio, porque por vez primera sintió que podía camuflarse entre sus semejantes sin que los granos del rostro se interpusieran en su camino. Pero os garantizo, queridos lectores, que algunas personas no gozan jamás de buena fortuna. En cualquier caso, resultó peculiar que no se desprendiera de la máscara siquiera para beber agua. Dicha extravagancia volvió a significar motivo de alboroto... Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente.
Finalmente, a todo esto solo añadiré que esa niña fui yo, y las máscaras me siguen entusiasmando. ¡Cuán grandes son algunos elementos!